Adam Smith y la riqueza de las naciones

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Los Clásicos

Adam Smith y La riqueza de las naciones: una revolución en el pensamiento económico

Adriana Mitani Cruz Cruz[1]

Recibido: Mayo, 2017.
Aceptado: Julio, 2017.

Adam Smith (1723-1790), economista y filósofo originario de Escocia, es reconocido como uno de los más importantes exponentes de la economía clásica con su obra “Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” publicada en 1776.

El llamado padre de la Economía formuló su investigación con diversas influencias a lo largo de su carrera académica. Francis Hutcheson[2] fue la primera gran influencia de Smith, siendo su profesor de filosofía social en la Universidad de Glasgow. El “orden natural” como opuesto al inventado por el hombre fue la principal aportación de Hutcheson en los estudios de Smith.

En 1748 Smith comenzó como ayudante de profesor en la Universidad de Edimburgo, durante su estancia entabló relación y amistad con el conocido filósofo escoses David Hume[3], mismo que tuvo gran influencia en la teoría del valor y análisis del dinero de Smith.

Derivado de sus estudios de filosofía, Adam Smith escribe la “Teoría de los sentimientos morales” publicada en 1759, cuyo desarrollo versa sobre el planteamiento de que la conducta humana se mueve por seis motivaciones: el egoísmo, la conmiseración, el deseo de ser libre, el sentido de la propiedad, el hábito de trabajo y la tendencia al intercambio.

Como economista académico, también tuvo la influencia de la doctrina fisiócrata. Su obra “Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” contiene referencias a Quesnay y a Mercier de la Rivière, además, el último capítulo del libro IV hace una crítica a la fisiocracia. Smith sustentó muchas opiniones que guardaban gran relación con las propuestas hechas por los fisiócratas. Entre ellas están su adhesión al naturalismo y su interés por el problema del excedente.

En el “Essai Physique sur l’Économie animale” (Quesnay, 1748), se hace referencia al orden y la libertad natural en términos generales, posteriormente Adam Smith lo retoma como parte de su investigación haciendo mención de la libertad natural en el comercio y en la industria.

Dentro de la investigación de Smith se pueden apreciar elementos coincidentes, pero también visiones divergentes. Para los fisiócratas la riqueza (producto neto) la generaban los agricultores. Adam Smith amplió el concepto de riqueza identificándolo como valor de cambio y a diferencia de los fisiócratas, lo generalizó incluyendo el concepto en todo trabajo que creara un excedente y que pudiera recompensar al propietario del producto. (Gutiérrez, 2011: 115 p.)

Adam Smith inspiró su investigación sobre la riqueza de las naciones en muchos de los filósofos y economistas de la época como el ya mencionado Hume, Locke, Petty Cantillón y Steuart. Entrelazó todos los hilos de ideas que tomó por separado, y en este proceso transformó su significado a través de su propio enfoque, formulando una obra que significó una revolución en el pensamiento económico.

Mejor conocida como “La riqueza de las naciones”, su obra más importante, hace una descripción sobre el progreso económico, argumentando a favor del libre mercado y haciendo una crítica a las doctrinas de la economía política. A través de los capítulos de su libro, enuncia los principios que actualmente representan la teoría económica clásica considerando una economía de libre mercado, con mercados competitivos en donde no existe influencia sobre los precios y lo único que varía es la cantidad que se puede intercambiar, originando una interacción de agentes económicos que determinarán un precio de equilibrio.

Uno de los términos más reconocidos hasta la actualidad es la regulación del mercado a través del mecanismo de “la mano invisible”. En su investigación, Adam Smith describe como opera este mecanismo en la economía de las naciones y la sociedad. Afirma que en lo que respecta al ámbito económico, el ser humano se comporta de forma egoísta, satisfaciendo su interés individual y ese comportamiento es el motor del crecimiento económico, pues promoverá el interés colectivo. Según Adam Smith, el individuo:

“…conducido, como por una mano invisible, a promover un fin que nunca tuvo parte en su intención. …siguiendo cada particular por un camino justo y bien dirigido, las miras de su interés propio promueve el de común con más eficacia, a veces, que cuando de intento piensa fomentarlo directamente.” (Smith, 1983: 15 p.)

De esta manera, la búsqueda de ganancia de cada individuo puede ser llevada a cabo por los caminos señalados por el orden natural de la sociedad. El hombre, como miembro de una sociedad, tiene la necesidad de apoyarse de los otros para lograr sus propios fines, de aquí su siguiente aportación: la división del trabajo.

El intercambio de necesidades individuales hace posible la satisfacción simultanea de dos intereses. Todo individuo, al usar su trabajo para su propio beneficio lo hace con fines de cambio (condiciones que determina el resto de la sociedad), está obligado por el orden natural de la sociedad a conceder un beneficio a cambio de recibir otro.

“Todos los individuos están obligados a poner los resultados de sus esfuerzos en un depósito común, donde cada individuo puede adquirir cualquier parte que necesite del producto del talento de otros hombres”. (Ibíd., p. 17)

A diferencia de las teorías formuladas con anterioridad como los mercantilistas[4] y los fisiócratas, Adam Smith formulo una teoría más universal que tenía como objetivo romper con la estructura mercantilista y aplicar el naturalismo.

A menudo se piensa que Adam Smith representaba los intereses de una sola clase, debido a que hizo fuertes críticas a los miembros improductivos de la comunidad, atacando a los que constituían obstáculos al desarrollo del capitalismo industrial; pero el éxito de la defensa de los intereses particulares se debió a la idea del beneficio común dado por el orden natural.

La creencia en el orden natural llevó a Smith a criticar la intervención estatal en la economía, pero nunca puso en duda la compatibilidad de la propiedad privada con la armonía social. Justificaba el argumento mediante la idea de que el gobierno civil era necesario para proteger la propiedad. (Roll, 1994: 142 p.)

Otra gran aportación de Adam Smith al pensamiento económico radica en la formulación de una teoría del valor. Durante doscientos años, los economistas habían estado buscando el origen de la riqueza y dando diversas explicaciones, sin embargo, la generalización de la teoría de Smith decía que la riqueza dependería de dos condiciones: el grado de productividad del trabajo y la segunda la cantidad de trabajo útil (que produce riqueza). La productividad del trabajo la asocia con la división del trabajo:

“El progreso más importante de la capacidad productiva del trabajo y la mayor parte de la habilidad, con que éste se aplica o dirige, parecen haber sido consecuencia de la división del trabajo” (Óp. Cit., Smith: 82 p.)

El concepto de división del trabajo está enmarcados por la acumulación de capital y el tamaño del mercado. La acumulación de capital permite alcanzar un grado superior de especialización dando lugar al aumento de la productividad que a se reflejará en un aumento de la producción y el poder de compra, es decir, aumento del tamaño del mercado. Ambos conceptos generarán un ciclo en el que el incremento del tamaño del mercado promoverá la división del trabajo, que a su vez aumentará nuevamente la productividad de los factores. (Rodríguez, 2003)

Para Smith existe el trabajo productivo e improductivo. “Hay una clase de trabajo que aumenta el valor del objeto al que se incorpora; hay otra que no produce ese efecto” (Óp. Cit., Smith: 335). De esta manera define el trabajo productivo como el que crea valor y también crea un excedente o ganancia para el capitalista.

Entonces Smith usa el término de trabajo útil derivado del trabajo productivo. Distingue al “valor de uso” (utilidad del objeto) y el “valor de cambio” (capacidad de un objeto de comprar otros bienes). La medida del valor de cambio se da en trabajo útil incorporado a la obtención del objeto. Un producto comercializable tiene un precio natural determinado por el costo de producción medido en trabajo, y un precio de mercado que en “libre competencia” tenderían a ser los mismos.

Es difícil hacer un resumen de la ambigua y confusa teoría del valor de Adam Smith, los autores que lo siguieron encontraron contradicciones y explicaciones vagas sobre sus planteamientos, no obstante, la teoría planteada por Smith hizo progresos notables en la explicación del valor.

La causa de la confusión de Smith está dada por la pregunta universal de gran parte del estudio de la Economía, ¿qué le da valor a las cosas? Por un lado, Smith plantea que “El trabajo fue el primer precio que se pagó por todas las cosas” (Óp. Cit., Smith: 30 p.), pero una vez que se ha realizado la división del trabajo, el trabajo propio deja de ser lo que determina el valor, es entonces la cantidad de trabajo en general que se puede comprar con la cantidad de trabajo contenida el trabajo propio. Entonces determina la teoría del valor como producto del trabajo cuando ya es un factor social resultado de la división del trabajo. Sin embargo, en otras partes de su investigación asegura que “el trabajo es el único patrón definitivo y verdadero con que puede medirse y compararse el valor de todas las mercancías en todos los tipos y lugares” (Ibíd., p. 33).

El mismo Adam Smith se dio cuenta de la confusión existente entre el valor y cantidad de trabajo, señala que el valor del trabajo es igual para cada trabajador, pero varía para las personas que lo compran, porque una misma cantidad de trabajo se comprará con mas o menos mercancías; no obstante, eludió el problema argumentando que el trabajo no es lo más o menos costoso, sino que el eje son las mercancías con que se compra.

Desde la teoría del valor de Adam Smith, la teoría clásica ha sido incapaz de explicar la paradoja del valor, pues Smith solamente explicó el valor de cambio, las características y variaciones a través del tiempo.

Entre otras de sus aportaciones estuvo el planteamiento sobre la acumulación y distribución de la riqueza, siendo el primero en exponer el concepto de plusvalía y relacionarlo con la producción capitalista. Definió la ganancia como la parte del valor que se apropia el capitalista después del pago de salarios, reconociendo la dificultad de explicar las ganancias debido a su variación de tiempo, de lugar y de tipo de negocio. Al hablar de ganancias y utilidades comienza a utilizar el término de interés, señalando que las utilidades determinan el tipo de interés. (Óp. Cit., Roll: 152 p.)

En su extensa obra “la riqueza de las naciones” Smith también formula una teoría de la renta, diciendo que “entra en la composición del precio de las mercancías de una manera diferente de los salarios y las utilidades. Los salarios y las utilidades altos o bajos son causa de precios altos o bajos; la renta alta o baja es el efecto de estos”. (Óp. Cit., Smith: 98 p.) De esta forma enuncia que la renta no participa en la determinación del precio, se comporta como causa y no como efecto, de forma que, si el precio del producto de la tierra solo basta para satisfacer al capitalista, la tierra no producirá renta.

Una contribución adicional a su obra fue la teoría de la población. A pesar de que Adam Smith no ahondó demasiado en el comportamiento de la población, identificó características importantes que influían en el proceso económico de cambio histórico. Realizó su análisis en base a la situación de Inglaterra en ese entonces, destacando algunos puntos importantes: (Spengler, 1970)

  • La capacidad de la población de un país, dado un nivel medio de consumo, estaba condicionado por el estado de la tierra, la habilidad con que se cultiva, y el grado en que la división del trabajo se podría aumentar y con ello aumentar la producción para uso doméstico y venta en los mercados externos.
  • El crecimiento de la población se daba en respuesta al crecimiento de la demanda de mano de obra y servía para aumentar la división del trabajo y con ello la producción.
  • La distribución de la población de un país respondió a su progreso en la opulencia, con la tasa de este progreso condicionado por el grado en que se evitaron políticas inadecuadas (las mercantilistas).

Adam Smith relacionó su teoría de la renta y de la población afirmando que el progreso de la agricultura y el crecimiento de la población que siguen al aumento de la riqueza de la comunidad, tenderán a aumentar la participación en el producto que va al terrateniente en forma de renta. El aumento de la población incrementará la demanda de productos y elevará el precio de los mismos (Óp. Cit., Roll: 155 p.).

Las aportaciones adicionales de su investigación se relacionaron con la evolución histórica de la economía de Inglaterra en la primera parte del siglo XVII, exponiendo sus ideas sobre las finanzas públicas, haciendo comparaciones y fuertes críticas a la doctrina mercantilista.

Adam Smith fue el principal exponente de la Economía Clásica, su más conocida obra “Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” marcaba un paradigma en el conocimiento de la economía de esa época. Bajo el principio de “laissez faire” (dejar hacer, dejar pasar), sentó las bases de una economía basada en el libre mercado. La impresión que generó su investigación en la clase política inglesa y los hombres de negocios fue muy significativa; no obstante, tardó en penetrar en el resto de los países debido a las peculiares condiciones de una Inglaterra en vísperas de la Revolución Industrial. Cuando Adam Smith escribió su libro, Inglaterra ya figuraba como el país capitalista más avanzado del mundo, el nuevo paradigma creado por Smith combatía el proteccionismo, los monopolios y las posiciones privilegiadas porque pensaba que estas prácticas solo podían sostenerse con ayuda del Estado. Toda la obra de Smith se basaba en la creencia de libertar al Estado de la influencia de los individuos y las clases, sin embargo, todo en lo que creía era una gran contradicción, pues dentro de la “libertad natural” de la que era partidario seguía existiendo la propiedad privada. Él pensaba que ninguna sociedad podría florecer si la mayor parte de sus miembros son pobres o están en la miseria; no obstante su obra escrita hace más de 200 años sigue siendo el eje rector de la doctrina económica neoclásica, cuyo resultado ha sido la execrable pobreza y mala distribución de la riqueza, que se refleja en una clara distinción de clases y una “libertad natural” que deriva en un fallido sistema capitalista.

Referencias

Ceibal (2010), “La economía mercantilista Siglo XVI al XVIII/Europa”, Fichas Educativas, Biblioteca Plan Ceibal Vol. 22. Cat. Historia / Mundo. <http://contenidos.ceibal.edu.uy/fichas_educativas/public/historia/indices/1776-1780.html >

Carrasco María (2009), “De Hutcheson a Smith: Un sentimentalismo sofisticado”, Revista de Filosofía, Vol. 65, Pontificia Universidad Católica de Chile, Pág. 81-89. < http://www.scielo.cl/pdf/rfilosof/v65/art05.pdf >

Gutiérrez Gabriel (2011), “Historia del Pensamiento económico”, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Universidad Nacional Autónoma de México, Textos de Apoyo Bibliográfico a la Docencia. < http://www.paginaspersonales.unam.mx/files/698/Publica_20110921175115.pdf>

Rodríguez Caballero (2003), La economía laboral en el período clásico de la historia del pensamiento económico, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Valladolid, España.

Roll Eric (1994), Historia de las doctrinas económicas, 3ra Edición, Fondo de Cultura Económica, México.

Rothbard Murray (2013), “David Hume y la teoría monetaria”, Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith. < http://www.miseshispano.org/2013/02/david-hume-y-la-teoria-monetaria/>

Smith Adam (1983), Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Ediciones Orbis, S.A., Barcelona, Libro IV, capítulo II, sección I.

Spengler JJ (1970), Adam Smith on population, National Center for Biotechnology Information NCBI, Popul Stud (Camb). 377-388 p. < https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22074094# >

 

 

[1] Estudiante de Maestría en Economía en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.

[2] Francis Hutcheson, es conocido por ser padre de la ética sentimentalista de la Ilustración Escocesa, cuna de la posterior y hasta ahora influyente tradición utilitarista moderna. (Carrasco, 2009: 82 p.)

[3] Filósofo escocés, autor del “Tratado de la Naturaleza Humana” (1739-1740). La aportación más importante de Hume fue su elucidación de la teoría monetaria, en particular su clara exposición del mecanismo de flujo metálico-dinero que equilibra la balanza de pagos nacionales y los niveles de precios internacionales. (Rothbard, 2013).

[4] El mercantilismo fue el modelo económico más común de las monarquías absolutas de Europa entre los siglos XVI y XVIII. De acuerdo con esta doctrina, la riqueza de un reino se basaba en la cantidad de oro y plata que tuviera. Es un sistema económico opuesto al libre mercado, en donde la producción nacional era dirigida por el gobierno y estaba asociada a la doctrina política del absolutismo. (Ceibal, 2010)

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