Sobre la propiedad: cuando Von Mises y Carlos Marx duermen en la misma cama

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Los clásicos

 

Sobre la propiedad: cuando von Mises y Carlos Marx duermen en la misma cama
PROPERTY: When Ludwig von Mises got into bed with Karl Marx[1]
Geoffrey M. Hodgson[2]

La propiedad es un concepto clave. Se encuentra en el centro de los principales debates ideológicos en política y en muchos análisis en las ciencias sociales.

Libertarios, tales como los ganadores del Nobel Milton Friedman, Friedrich Hayek, y el líder de la escuela económica austriaca Ludwig von Mises, argumentan que la protección a la propiedad privada es una condición vital para la prosperidad económica y la libertad individual.

En contraste, socialistas como Robert Owen y Carlos Marx hicieron un llamado por la abolición de la propiedad privada. Favorecieron la propiedad comunal de los medios de producción, distribución e intercambio.

Pero, a pesar de sus diametralmente opuestos puntos de vista políticos, los protagonistas más importantes, tales como von Mises y Marx, compartían un similar, pero profundamente fallido, entendimiento de la naturaleza de la propiedad. Algunos economistas posteriores han agravado este error, incluso en la llamada “economía de los derechos de propiedad”, desarrollada por Armen Alchian, Yoram Barzel y otros.

Este malentendido de la naturaleza de la propiedad tiene fuertes consecuencias adversas. Los debates históricos sobre el papel de los derechos de propiedad en el desarrollo del capitalismo han sido erróneos. Se siguen dando consejos defectuosos a los gobiernos de países en desarrollo, olvidando el modo en que la propiedad se entrelaza con las instituciones financieras y estatales.

La propiedad como algo natural versus la propiedad como una institución históricamente específica

Los escritores que defienden la propiedad privada con frecuencia argumentan que ser dueño es ubicuo, no sólo entre los primeros humanos, sino en otras especies. Los animales compiten, como individuos o grupos, por el territorio. Los psicólogos proveen evidencia de sentimientos profundamente enraizados sobre la posesión entre humanos infantiles. Así es que se dice que las nociones de propiedad son perdurables e innatas en el sistema neurológico de los humanos y otros animales.

Pero los sentimientos de posesión no son la misma cosa que los derechos de propiedad. El psicólogo Lawrence Kohlberg realizó un estudio pionero sobre cómo los individuos humanos desarrollan un entendimiento de la justicia y la moral desde el nacimiento hasta la edad adulta.

Él y sus colegas demostraron que a los humanos jóvenes les toma largo tiempo distinguir entre “quiero X” o “X es mío”, por una parte, y “tengo el derecho moral a X”, por otra.

Similarmente, el destacado teórico legal, Antony Honoré (1961), escribió en un estudio clásico sobre propiedad:

“Desarrollar la noción de ‘tener derecho a’ como algo distinto de solamente ‘tener’… fue un logro intelectual importante. Sin éste, la sociedad habría sido imposible.¨

La posesión bruta es diferente de los derechos morales o legítimos. Pero como Kohlber lamentó, algunas personas crecen y nunca entienden la diferencia.

Si Marx o von Mises crecieron para aprender la diferencia, ellos hicieron muy poco uso de esto en sus escritos.

Tomemos primero a von Mises. Él quería desarrollar una teoría de acción humana que aplicara a toda la vida de nuestra especie. Así, por ejemplo, el concepto de von Mises de “intercambio” no se limita al comercio o contrato sobre la propiedad, sino que también aplica a cualquier forma de interacción humana, incluyendo las actividades de Robinson Crusoe aislado en su isla.

Similarmente, von Mises convierte el concepto de propiedad en uno que aplica a toda la historia de la humanidad. Cuando consideró la propiedad en su crítico libro Socialismo, puso el hecho crudo de control de facto en primer lugar:

“propiedad es tener los bienes…Este tener podría llamarse la propiedad natural u original, ya que se trata estrictamente una relación física del hombre con los bienes, independiente de las relaciones sociales entre los hombres o del orden legal.”

Así que, ¿la ley tiene algún lugar en nuestro entendimiento de lo que es propiedad?, von Mises continúa:

“Económicamente… lo natural de solo tener es relevante, y el significado económico de lo legal de deberías tener cae sólo en el apoyo que conduce a la adquisición, el mantenimiento y la recuperación de lo natural de tener”.

Por lo tanto, para von Mises la propiedad era natural, asocial y ahistórica más que legal o institucional. Se trataba de “tener” o poseer. Degradó las instituciones requeridas para la legitimación, protección y ejecución de la capacidad de tener, y descuidó los aspectos sociales de la propiedad que podrían significar poder o estatus.

El concepto de propiedad de Marx

Marx difería de von Mises, y no sólo porque quería abolir la propiedad privada. Marx también insistió en que el fenómeno capitalista, incluido el intercambio de bienes y mercados, tenía una especificidad histórica y no había existido todo el tiempo.

Pero el concepto de Marx de la propiedad era tan amplio como el de von Mises. Ambos se concentraban en las propiedades brutas sobre los objetos más que en los derechos legales. Las numerosas discusiones de Marx sobre la “propiedad” tenían poco que decir sobre derechos legales, y él también combinó los términos propiedad con posesión.

Por lo tanto, Marx en 1844 denominó “propiedad privada” y argumentó que “un objeto es solo nuestro cuando lo tenemos- … cuando nosotros directamente lo poseemos, comemos, bebemos, usamos, habitamos, etc.- en pocas palabras, cuando lo usamos.”

La distinción entre propiedad y posesión era crucial en el famoso libro de Pierre Joseph Proudhons ¿Qué es la propiedad? Marx criticó duramente el trabajo de Proudhon. Pero puso poca atención a su importante distinción entre posesión y propiedad.

Tanto con Marx como von Mises, el poder efectivo sobre algo, fue prioritario sobre cualquier derecho moral o legal. Los aspectos legales y morales de la propiedad fueron eclipsados. El podría se convirtió en el derecho.

Mientras von Mises enfatizó la propiedad de los individuos, Marx definió las clases sociales en términos de “relaciones de propiedad” refiriéndose a lo que la clase controlaba y no controlaba, los medios de producción. Donde von Mises enfatizaba individuos, Marx enfatizaba clases sociales. Pero para ambos era un tema de control o posesión.

Marx también señaló que las sociedades tribales de cazadores-recolectores mantenían “propiedad” comunal. Esto era el “comunismo primitivo”.

En respuesta, el economista institucionalista estadunidense, Thorstein Veblen argumentó convincentemente en un ensayo de 1898 que la pertenencia y la propiedad fueron desarrollos institucionales posteriores: “ningún concepto de propiedad comunal o individual, aplica en una comunidad primitiva. La idea de propiedad comunal es de un desarrollo relativamente posterior.”

Esto correctamente implicaba que la propiedad significa más que la mera posesión. La propiedad requiere instituciones específicas determinadas históricamente que no existían en las sociedades tribales. La propiedad requiere de la ley y del Estado.

Aunque la distinción entre posesión y propiedad es ignorada por los marxistas y la mayoría de los economistas modernos, es de suprema importancia analítica y práctica. Es imposible entender el capitalismo en términos de mera posesión, sin un adecuado concepto de propiedad.

Propiedad: tomar la ley en cuenta

Tanto Marx como von Mises pusieron la ley en la superficie de una realidad más fundamental por debajo: la ley era parte de la “superestructura”, como Marx lo dijo. Más esencial, para ambos era fuerza bruta de posesión o control. Para Marx, la ley simplemente “era el espejo” de esos poderes básicos. Para von Mises, la ley era relevante sólo en la medida que fortalecía ese poder físico. Para ambos, todo lo concerniente a la propiedad se resumía a control.

Pero la propiedad es mucho más compleja. En su artículo clásico sobre la propiedad, Honoré identificó diferentes aspectos de la propiedad derivados principalmente del derecho romano.

Diferentes tipos de derechos de propiedad incluyen el derecho al uso de bienes tangibles e intangibles (usus), el derecho de apropiarse del rendimiento del activo (usus fructus), el derecho a cambiar un bien en sustancia o ubicación (abusus), el derecho al capital derivado del uso de dicho bien como garantía, el derecho a vender el bien (alienación), y muchos otros derechos o limitantes.

Notemos primeramente que el derecho legal a controlar o usar (usus) es solamente uno de los diversos tipos legales de derechos relacionados con la propiedad. Al enfocarse en el control, Marx and von Mises perdieron de vista otros aspectos importantes de la propiedad.

¿Por qué es esto importante? Fundamentalmente para el funcionamiento del capitalismo, la propiedad de bienes durables y alienables puede ser usada por sus propietarios como garantía. Los que tienen hipotecas usan su propiedad para obtener un crédito. Los empresarios usan su propiedad para captar fondos para invertir en sus negocios.

Consecuentemente, como Hernando de Soto ha argumentado, el registro de mucha propiedad -particularmente tierra y edificios- con medios de registrar la identidad tanto de la propiedad como de los dueños, es un mecanismo institucional crucial para el desarrollo económico: permite usar la propiedad como garantía para créditos.

Pero esto no es directo, precisamente porque la propiedad requiere un sistema legal satisfactorio y una efectiva administración del Estado.

Otro problema con la perspectiva de Marx y von Mises sobre la propiedad es su entendimiento implícito sobre la motivación humana. Ambos asumen que los agentes actúan para maximizar el control de sus activos.

Esto descuida las características motivacionales de la propia ley. Como Tom Tyler lo dijo en su importante estudio sobre el cumplimiento de la ley, mucha gente simplemente obedece la ley porque teme a los costos o consecuencias de romperla. Mucha gente cumple las leyes porque creen que son legítimas: obedecerlas es lo moralmente correcto y socialmente responsable.

Consecuentemente, como Adam Smith lo señaló hace mucho tiempo, la administración y percepción de la justicia es vital para el apropiado funcionamiento de la economía de mercado. Sin una percepción de legitimidad en los arreglos legales, el orden institucional de la vida comercial se desmoronaría. Este tema está presente tanto en su Teoría de los sentimientos morales como en La riqueza de la naciones.

En las complejas sociedades modernas, la ley ayuda a construir muchas estructuras sociales y a configurar relaciones de poder. La ley no es simplemente superestructural o reflexiva. Conjuntamente con otros, he descrito este enfoque como institucionalismo legal. Se construye sobre el trabajo escritores anteriores, incluyendo al economista institucional estadunidense John R. Commons.

Derechos de propiedad y desarrollo económico de China

Los argumentos que enfatizan la percepción de legitimidad del sistema legal tienen implicaciones para el establecimiento del (estado de) derecho, y particularmente en la instalación de la justicia y los derechos de propiedad para ayudar a promover el desarrollo económico.

China es un caso importante para probar estos argumentos. Este país comenzó sus reformas de mercado en 1978 y creció rápidamente desde entonces. Pero su sistemas de leyes de propiedad, comerciales y corporativas están todavía relativamente subdesarrolladas comparadas con las de Europa o Norte América.

Este hecho, conjuntamente con su impresionantemente alto crecimiento económico desde 1978, ha llevado a algunos prominentes economistas, -incluido el premio Nobel Joseph Stiglitz- a concluir que la obligación legal al cumplimiento de los derechos de propiedad, tienen poca importancia.

Pero, a pesar de que superficialmente parece lo opuesto, existe evidencia de que los sistemas legales y los derechos de propiedad importan. El crecimiento económico explosivo de China empezó cuando los derechos del uso de tierra (usu fructus) fueron ampliamente concedidos a los campesinos después de 1978. El poder local que viene desde abajo establece tentativamente los poderes de facto, que se difunden ampliamente y se convierten en derechos de jure cuando son ratificados legalmente por el estado.

Pero esto no significa que la ratificación legal de los derechos del uso de tierra, no fueran importantes. Este soporte, conjuntamente con los arreglos institucionales establecidos desde abajo, fue vital para salvaguardar esos derechos. Adicionalmente, fue parte del desarrollo del sistema legal que fue necesario para cualquier economía moderna basada en la empresa privada.

La legalidad importa, y la evidencia sugiere que importa más conforme el capitalismo se desarrolla. Existe fuerte evidencia que sostiene que el crecimiento económico está fuertemente correlacionado con el respeto a la ley, entre otros factores. Francis Fukuyama lo puso en los siguientes términos: “La ausencia de la ley es ciertamente una de las principales razones por las que los países pobres no pueden alcanzar altas tasas de crecimiento”.

Si China mantiene su crecimiento económico -entre los niveles de países de ingreso medio- entonces debe poner atención a la reforma y desarrollo de su sistema legal.

El enfoque exclusivo sobre el control deja de lado el uso de la propiedad como garantía para préstamos. La posibilidad de tener garantía -que descansa en instituciones financieras y legales- no se puede derivar solamente de la posesión. Adicionalmente, los derechos de propiedad implican instituciones -relaciones entre individuos del mismo modo que relaciones entre individuos y cosas. Involucran al Estado y a la ley -no simplemente relaciones de control entre clases sociales.

1688 y todo eso

Esos puntos son significativos por un importante debate en curso sobre las causas del surgimiento del capitalismo en la Britania del siglo XVIII.

En su famoso ensayo de 1989, el Nobel Douglass North y Barry Weingast argumentaron que el evento clave fue la gloriosa revolución de 1688, cuando William de Orange invadió y se convirtió en Rey en lugar de Jaime II.

North y Weingast argumentaron que el acuerdo consecuente entre el Rey y el parlamento hizo a la propiedad más segura e impulsó el desarrollo del comercio, lo que condujo al inicio de la Revolución Industrial, aproximadamente en 1760.

El primer problema importante con este argumento es que los derechos de propiedad sobre la tierra en Inglaterra ya eran relativamente seguros desde el siglo trece. No hubo mayor cambio en esas circunstancias en los años inmediatamente posteriores a 1688. El principal problema no era la seguridad de la propiedad sino la naturaleza feudal de los derechos de propiedad sobre la tierra, que restringían severamente su posible uso para venta y garantía.

Un segundo problema es que transcurrieron casi setenta años entre 1688 y el inicio de la Revolución Industrial. Si los cambios institucionales relativos a los derechos de propiedad posteriores a 1688 fueron tan importantes, ¿por qué tomaron tanto tiempo en hacer efecto? El crecimiento económico en los 25 años posteriores a 1688 no fue mayor que en los 25 años que le precedieron. ¿Por qué tomó tanto tiempo el despegue?

En mi artículo “1688 y todo eso”[3] ofrezco una solución a este problema, basado en un concepto más rico de propiedad. El efecto inmediato de 1688 fue el cambio de las alianzas europeas de Inglaterra y hundir al país en una serie de guerras, particularmente contra Francia y España.

El acuerdo de 1689 entre el Rey y el Parlamento posibilitó cambios mayores en la administración del Estado y las instituciones financieras, de modo tal que el dinero se podría colectar para financiar dichas guerras. Liderados por un parlamento más fuerte, este nuevo sistema financiero estimuló reformas para aterrizar los derechos de propiedad, el crecimiento del uso de propiedades como garantías y venta de deuda, y por lo tanto, facilitó la Revolución Industrial.

Los datos sobre la reforma de los derechos de propiedad, muestran cambios claves acelerados durante la década de 1750, que crearon más tierra utilizable como garantía, la cual pudo ser usada para financiar aventuras industriales. Los cambios institucionales inmediatamente posteriores a 1688 tuvieron menos que ver con propiedad: en su lugar hay evidencia sólida de un inmediato crecimiento en la administración del Estado e incremento en la captación tributarias para financiar guerras. Este proceso incluyó la formación del Banco de Inglaterra en 1694 y el crecimiento de los mercados financieros. Los estatutos legislativos en 1704 ayudaron al desarrollo de los mercados de deuda.

Conclusión: una perspectiva diferente

Este análisis sugiere que la construcción de una administración estatal que pueda sostener un sistema monetario moderno y asegurar el uso de la propiedad privada como garantía, es una precondición importante para el rápido crecimiento económico. Por lo tanto, subrayar la “seguridad de los derechos de propiedad” sería insuficiente en los países en desarrollo. Para políticas más efectivas en países en desarrollo, la naturaleza de la propiedad, y su conexión con las finanzas y la política, deben ser mejor entendidas.

Ni Marx ni von Mises fueron particularmente útiles en este tema.

¿Por qué von Mises redujo el papel del Estado en su concepción de la propiedad? Porque creía que los mercados y el intercambio contractual podrían funcionar con poca o ninguna ayuda del Estado.

¿Por qué Marx redujo el papel del Estado en su concepción de la propiedad? Porque entendió al Estado como los medios por los que una clase social dominante ejerce poder sobre otra. Marx, como von Mises, no reconoció que bajo el estado capitalista la ley es necesaria para constituir las instituciones básicas tales como la propiedad y los contratos.

Von Mises quería una economía de mercado con un Estado mínimo. Marx pensó que después de que el proletariado ganara poder y el socialismo se estableciera, entonces el Estado, eventualmente, “se reduciría”. A pesar de sus grandes diferencias, en la teoría y la práctica, ambos pensaban que una compleja economía de larga escala podría funcionar con un Estado mínimo. Para entender la propiedad como una institución fundamental del capitalismo, necesitamos trascenderlos a ambos.

La perspectiva alterna perfilada aquí abre nuevos caminos de investigación, que son tanto empíricos como teóricos.

Con un mejor entendimiento de la naturaleza de la propiedad, necesitamos analizar datos sobre cómo funciona en el mundo en desarrollo. En la historia económica necesitamos más estudios empíricos del papel de los préstamos, las garantías y las finanzas, en el crecimiento de los negocios y la innovación.

Los investigadores deben levantarse del adormecimiento provocado por la cama de Marx-Mises y ponerse a trabajar.

Los debates políticos están entrampados en el terreno familiar del liberalismo individualista versus la retórica socialista del control colectivo. Ambos comparten un erróneo entendimiento de la propiedad.

En contra del liberalismo individual debe subrayarse que la propiedad está parcialmente constituida por la ley y el Estado. Contra el socialismo clásico, debe subrayarse que el control democrático y colectivo de todo, no es viable en una economía moderna, compleja y de gran escala.

Esta es la razón por la que necesitamos entender y proteger los derechos individuales, incluyendo el derecho a la propiedad. Estos derechos permiten traspasos genuinos y autonomía en una economía mixta.

 

4 de november de 2016

Referencias

  • Commons, John R. (1924) Legal Foundations of Capitalism(Nueva York: Macmillan).
  • De Soto, Hernando (2000) The Mystery of Capital: Why Capitalism Triumphs in the West and Fails Everywhere Else (Nueva York: Basic Books).
  • Deakin, Simon, Gindis, David, Hodgson, Geoffrey M., Huang, Kainan y Pistor, Katharina (disponible) ‘Legal Institutionalism: Capitalism and the Constitutive Role of Law’, Journal of Comparative Economics, versión para imprimir en línea.
  • Fukuyama, Francis (2011) The Origins of Political Order: From Prehuman Times to the French Revolution (Londres y Nueva York: Profile Books and Farrar, Straus and Giroux).
  • Heinsohn, Gunnar y Steiger, Otto (2013) Ownership Economics: On the Foundations of Interest, Money, Markets, Business Cycles and Economic Development(Londres y Nueva York: Routledge).
  • Hodgson, Geoffrey M. (2015) Conceptualizing Capitalism: Institutions, Evolution, Future (Chicago: University of Chicago Press).
  • Hodgson, Geoffrey M. (2015) ‘Much of the “Economics of Property Rights” Devalues Property and Legal Rights’, Journal of Institutional Economics, 11(4), diciembre, pp. 683-709.
  • Hodgson, Geoffrey M. (2017) ‘1688 and All That: Property Rights, the Glorious Revolution and the Rise of British Capitalism’, Journal of Institutional Economics, 13(1), marzo, versión para imprimir disponible en línea.
  • Hodgson, Geoffrey M. (2017) Wrong Turnings: How the Left Got Lost (Chicago: University of Chicago Press).
  • Honoré, Antony M. (1961) ‘Ownership’, en Guest, Anthony G. (ed.) (1961) Oxford Essays in Jurisprudence (Oxford: Oxford University Press), pp. 107-47. Reimpreso en the Journal of Institutional Economics9(2), junio 2013, pp. 227-55.
  • Kohlberg, Lawrence (1969) ‘Stage and Sequence – the Cognitive-Developmental Approach to Socialization’, en D. A. Goslin (ed.) (1969) Handbook of Socialization Theory and Research(Chicago: Rand McNally).
  • Marx, Karl (1975) Early Writings(Harmondsworth: Penguin).
  • Mises, Ludwig von (1981) Socialism: An Economic and Sociological Analysis, traducido de la segunda (1932) versión alemana de von Mises’s Die Gemeinwirtschaft (Indianápolis: Liberty Classics).
  • Mises, Ludwig von (1949) Human Action: A Treatise on Economics(Londres y New Haven: William Hodge y Yale University Press).
  • North, Douglass C. y Weingast, Barry R. (1989) ‘Constitutions and Commitment: The Evolution of Institutions Governing Public Choice in Seventeenth-Century England’, Journal of Economic History, 49(4), diciembre, pp. 803-32.
  • Proudhon, Pierre Joseph. (1890) What is Property? An Inquiry into the Principle of Right and Government, traducido de la edición francesa de 1840 (Nueva York: Humboldt).
  • Smith, Adam (1759) The Theory of Moral Sentiments; or, An Essay Towards an Analysis of the Principles by which Men Naturally Judge Concerning the Conduct and Character, First of their Neighbours, and Afterwards of Themselves(Londres y Edimburgo: Millar, y Kincaid and Bell).
  • Smith, Adam (1776) An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 2 vols, (Londres: Strahan y Cadell).
  • Stiglitz, Joseph E. (1994) Whither Socialism?(Cambridge, MA: MIT Press).
  • Tyler, Tom R. (1990) Why People Obey the Law (New Haven: Yale University Press).
  • Veblen, Thorstein B. (1898) ‘The Beginnings of Ownership’, American Journal of Sociology4(3), noviembre, pp. 352-65.

[1] Publicado originalmente en inglés en el blog personal del autor: http://newpolitics.apps-1and1.net/property-when-ludwig-von-mises-got-into-bed-with-karl-marx. Traducido con permiso del autor.

[2] Profesor-investigador en la universidad Hertfordsire, editor en jefe del Journal for Institutional Economics, publicada por Cambridge University Press. Autor de más de 15 libros y aproximadamente 130 artículos en Journals académicos. g.m.hodgson@herts.ac.uk. Traducido por Darío Ibarra Zavala y Mónica Mireya Ortega (UAP-Neza, UAEMex.).

[3] “1688 and all that”.

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