Keynes y las vertientes neokeynesiana y poskeynesiana

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Keynes y las vertientes neokeynesiana y poskeynesiana: una revisión metodológica

Keynes and the New Keynesian and Post-Keynesian strands: a methodological outlook

Gonzalo Combita[1]

Pedro Clavijo[2]

Recibido: Mayo 2016.

Aceptado: Julio 2016.

Resumen

El presente documento tiene como propósito mostrar algunos aspectos metodológicos relevantes sobre la concepción de la macroeconomía en la Teoría General de Keynes. Ello se discute a la luz de las escuelas metodológicas euclidiana y babilónica enfatizando la manera como de esta se desprenden dos vertientes del keynesianismo diametralmente opuestas. Se presenta una discusión critica de la llamada síntesis neoclásica mostrando que esta en principio no corresponde a las ideas originales del Keynes ya que es un simple sincretismo entre algunas de las ideas de Keynes y los clásicos. Por último, se discute los caminos seguidos por los nuevos keynesianos (o keynesianos neoclásicos) y los poskeynesianos que parecen más fieles al pensamiento original de Keynes.

Palabras clave: keynesianismo, post keynesianismo, nuevos keynesnianos, método euclidiano, método babilónico

Clasificación JEL: B31, B41

 

Abstract

 The main aim of the article is to state some methodological aspects on the macroeconomics conception present in the Keynes General Theory. This is discussed in the light of the Babylonian and Euclidian methodological schools putting the emphasis over the two contrary schools of thought that came from the General Theory. A critical discussion on the called neoclassical synthesis is presented showing that it does not match the original thoughts of Keynes due to it is a syncretism between some Keynes ideas and the classic’s. finally, the methodological paths followed by new Keynesians (neoclassical Keynesians) and post-Keynesians are marked.

Key words: keynesianism, post-keynesianism, new keynesianism, Euclidian method, Babylonian method

 

 

  1. Introducción

En lo que respecta al estudio de la economía, el episodio de crisis generado en 2007-2008 en los Estados Unidos, marcó un hito. Voces procedentes de las escuelas disidentes en economía empezaron a clamar por un cambio metodológico en la manera como se venía haciendo economía a nivel mundial. Aunque en verdad este era un clamor de bastante tiempo atrás. Lo paradójico es que por mucho tiempo la escuela dominante en economía ignoraba las peticiones de otras corrientes metodológicas para que la teoría económica fuera una poco más incluyente. Sin embargo, no hace mucho empezaron a aflorar autocríticas a la escuela ortodoxa bastante sugerentes.

Dos de estas autocríticas son las de Blanchard (2016) y Romer (2016), dos respetados economistas neoclásicos. Blanchard por un lado crítica el que quizás es el modelo más importante en la macroeconomía ortodoxa: el modelo dinámico de equilibrio general computable. Según Blanchard, resulta que estos modelos son sesgados y deben ampliar su enfoque para que otras miradas a la economía tengan cabida en este. Sin embargo, también concluye que estos modelos constituyen una parte importante del futuro de la macroeconomía. Es, tal vez, la crítica de Romer la más punzante. Romer ataca la microfundamentación actual de la macroeconomía, al atacar el modelo del ciclo real de los negocios, haciendo evidente su falta de sentido. Critica que sea justamente este modelo el corazón de los modelos de equilibrio general; el futuro de la macroeconomía. Aun así, queda una sensación de que sólo basta con unos retoques a las costuras del neoclasicismo para salvar esta teoría.

Estamos, pues, en un momento ideal para debatir sobre los diferentes enfoques metodológicos para abordar el estudio de la economía, pero principalmente debatir sobre el estado actual de la metodología en la macroeconomía. En este sentido, resulta prudente repasar el método de la escuela que actualmente detenta el estatus de dominante en el estudio de este sub-campo de la economía. Asimismo, señalar cual es la ruta metodológica que se podría seguir bajo otros enfoques teóricos. Así pues, el objetivo del presente documento es trazar la ruta metodológica de la escuela neoclásica, con un enfoque critico claro está, así como proponer rutas de escape que puedan conducir la investigación en economía por rumbos más ecuménicos.

Para efectos del objetivo, el documento está organizado en cinco secciones incluyendo esta introducción. En la segunda sección se presenta una taxonomía de las escuelas de pensamiento macroeconómico, poniendo el énfasis en sus diferencias metodológicas mostrando las direcciones diametralmente opuestas entre dos concepciones del keynesianismo. Más tarde, en la tercera sección, ofrecemos una interpretación de cómo la revolución keynesiana cayó en manos del neoclasicismo y cómo esto tergiversó la intención original de la revolución. En la cuarta sección se propone una distinción entre dos escuelas que pretenden continuar el pensamiento keynesiano: la postkeynesiana y la neokeynesiana. La última sección concluye.

 

  1. Una batalla entre los modos de pensar Euclidiano y Babilónico

Desde que la macroeconomía nació al comienzo del siglo XX ha sido construida sobre una multiplicidad de escuelas de pensamiento, entre ellas, es posible identificar la vieja escuela Clásica, el keynesianismo, el keynesianismo ortodoxo, Monetarismo I, Nueva macroeconomía clásica, ciclos reales de los negocios, nuevos keynesianos, post keynesianos, austriacos y estructuralismo. Esta diversidad ha demostrado cómo en la macroeconomía sigue habiendo diferentes explicaciones en torno a problemas como el desempleo, la inflación, el crecimiento y el ciclo de la actividad económica. Entonces, la creación de conocimiento en macroeconomía ha permitido la coexistencia de muchos modelos con diferentes estructuras metodológicas como bien lo expone la Figura 1.

Figura 1. Origen metodológico de las escuelas de pensamiento macroeconómico más representativas.

Fuente: Jespersen, 2009, p.16

Por lo tanto, desde la filosofía de la ciencia es posible valorar la macroeconomía siguiendo el modelo de resolución de problemas de Laudan; el modelo señala que el progreso del conocimiento viene de cuántos problemas cada teoría o tradición de investigación resuelve en relación con sus rivales en un ambiente competitivo entre ellos, sin que ninguno se vea amenazado en su propia existencia (Snowdon, Vane y Winarczyk, 1994). Desde una perspectiva similar a la de Laudan, el punto de vista de Feyerabend podría utilizarse para evaluar la diversidad de conocimientos en macroeconomía y por qué explicó cómo la tolerancia hacia otros modos de pensar expresados en diferentes paradigmas con su propio lenguaje, técnica, metafísica y autoevaluación permite el progreso en la ciencia (Dow, 1998).

Sin embargo, la reflexión metodológica de la macroeconomía pertenece al marco de análisis dicotómico entre dos modos más amplios de pensamiento: el cartesiano / euclidiano y el babilónico. Esta clasificación ha sido desarrollada por Dow (1998) que demostró cómo la perspectiva euclidiana / cartesiana tiene su origen en la filosofía griega donde la mente y el alma se separaron de la materia. Por lo tanto, esta perspectiva se caracteriza por la construcción axiomática, resultando en teoremas abstractos después de un duro proceso lógico introspectivo de investigación, que pretende extraer leyes generales sobre el problema estudiado sin ningún anclaje a la realidad o a la materia (datos), porque la creación científica del conocimiento descansa sobre la pureza de la reflexión de la mente. Según Dow (1998), la macroeconomía encarna el modo de pensamiento euclidiano / cartesiano a través de la escuela neoclásica, que está compuesta por varias escuelas que comparten su obsesión por alcanzar una consistencia lógica y matemática y coherencia sin ninguna referencia a la relevancia práctica. Este proceso se conoce como empirismo lógico[3].

De acuerdo con Friedman (1953), la teoría debe nacer de axiomas abstractos que surgen del razonamiento deductivo que aísla los fenómenos económicos relevantes de otros efectos que la hacen perder la vista del problema real a la investigación. Estas deducciones se consideran como leyes relevantes del comportamiento económico que pueden ser descubiertas por la mente humana después de un duro proceso de razonamiento. Por lo tanto, si la trayectoria de las variables se conoce previamente, el objetivo principal de la teoría es predecir y no explicar el mundo real con precisión. La clasificación en la Tabla 1 muestra que el nuevo keynesiano es parte del modo de pensamiento Mainstream debido al hecho de que comparte los mismos principios metodológicos con las otras escuelas neoclásicas.

Tabla 1. Clasificación de escuelas en macroeconomía cronológicamente y por modos de pensar

Fuente: Combita, 2014, p.99

Por el contrario, la perspectiva babilónica no busca una solución lógica-abstracta, sino práctica de los problemas mediante la intervención directa. En este sentido, este enfoque acepta y promueve la pluralidad de métodos. Entonces, se supone universal en el sentido de su adaptabilidad y rechazo de verdades únicas o leyes como inmutables. Se considera que este enfoque se rige por un sistema metodológico abierto, ya que no todas las variables y sus relaciones son bien conocidas o conocibles, por lo que no se conoce el límite del modelo. (Jespersen, 2009). Un ejemplo es el realismo crítico que combina la inducción a través de la observación de las regularidades del mundo real, con razonamiento deductivo lógico del mundo analítico para asegurar que la teoría está subordinada a la realidad (Jespersen, 2009). Al final, la validez de la teoría será probada si pudiera alterar la realidad mediante recomendaciones de políticas, es decir, el realismo crítico asume que el mundo cambia constantemente, es por eso que la teoría debe ajustarse a ese ambiente. Según Jespersen (2009) los post keynesianos siguen esta estructura metodológica.

En realidad, desde la perspectiva babilónica, Dow (1998) reconoce cuatro modos de pensamiento en macroeconomía no sólo Mainstream, sino también poskeynesiano, austríaco y marxista. No obstante, las diferencias entre el modelo nuevo keynesiano y el post keynesiano se encarnan en las dos primeras filas de la Tabla 1, la perspectiva kaleckiana incluye el análisis del marxismo en el poskeynesiano, como se verá más adelante. Lo más importante en este documento es resaltar que la Nueva Escuela Keynesiana surgió a partir del método euclidiano (consistencia deductiva lógica) mientras que la Post-keynesiana se basa en el método babilónico y por lo tanto su acercamiento es más próximo a la realidad. Este análisis se muestra en la Figura 1 donde la metodología postkeynesiana comienza con la revisión ontológica en el mundo real, luego continúa creando la teoría y, finalmente, esta teoría se pone en práctica mediante recomendaciones de políticas. Por el contrario, la metodología Mainstream o de equilibrio general, preferida por los Nuevos Keynesianos, se centra en el proceso analítico, porque la creación del conocimiento comienza axiomáticamente, igual que la construcción teórica y la recomendación de política pues esta última intenta cambiar el mundo real acercándolo a un mundo perfecto compatible con el razonamiento analítico como se indica en los libros de texto convencionales.

Figura 1. Dos metodologías diferentes

     Fuente: Combita, 2014, p.105

Popper presenta su tesis fundamental de falsación, la cual menciona que, si no se puede verificar o confirmar las hipótesis o premisas de una teoría, por lo menos podríamos comprobar que no es cierta, en sus términos falsearla. Sin embargo, en economía no se suele recurrir a la falsación y, por el contrario, surgen continuamente nuevas ideas dentro de modelos previos que perfeccionan su grado de complejidad, consistencia y lógica matemática, sin tener en cuenta su concordancia con la realidad, lo que deriva en serias dificultades empíricas. Sin embargo, este inconveniente no es generalizado pues las ideas de Popper tienen acogida en el Post Keynesianismo a través del realismo crítico como método alterno en macroeconomía.

Al final los modelos y sus teorías son abstractos por naturaleza, pero la forma en que se construyen depende del grado de subordinación de la teoría a la realidad, por eso algunos principios como microfundamentación, la noción de equilibrio, rol de dinero, expectativas y relación entre teorías y políticas podrían cambiar de Euclidiana / Instrumentalismo / Nuevo Keynesiano al Babilónico del realismo crítico cercano al post keynesianismo.

 

  1. Malentendiendo la revolución: Keynes y el Keynesianismo de la gran síntesis neoclásica

En las cuestiones sobre la metodología de la macroeconomía, una discusión obligada es aquella sobre la revolución keynesiana que, dicho sea de paso, envolvió varias corrientes del pensamiento hasta el punto de volverse difusa la barrera que las separaba. Es por ello, que en esta sección se ofrece una presentación de la interpretación más conocida de Keynes: la síntesis neoclásica de Samuelson.

La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero de Keynes, significó una revolución en la teoría económica y el nacimiento de la moderna teoría macroeconómica. La Teoría General, más que ninguna otra obra económica antes escrita, provocó un sin número de críticas y diversas interpretaciones de su contenido (Leijonhufvud 1976). Debido ello quizás a su lenguaje espeso. Sin embargo, si en algo creía fielmente Keynes (1936, p. 15), es que para él: “[…] los postulados de la teoría clásica son aplicables a un caso especial únicamente y no al caso general”. Dado que la teoría clásica es incapaz de reconocer la existencia de desempleo involuntario.

Al señalar que muchas personas aparentemente dispuestas a trabajar por el salario que prevalecía en el mercado eran incapaces de hallar empleo, Keynes marca distancia de los clásicos al reconocer que una economía puede llegar a una situación de no vaciamiento de sus mercados. Concretamente del mercado laboral. Keynes rechaza así la existencia de tal cosa como una función de oferta de trabajo (el segundo postulado clásico). De esta manera descarta tajantemente la posibilidad de que se cumpla la Ley de Walras, la que, en condiciones de equilibrio, podemos entender también como: toda oferta crea su propia demanda (Clower, 1965).

Gracias a la desprevenida interpretación que realiza Hicks (1937) sobre la Teoría General, el imaginario de lo que era la revolución keynesiana mudó. En su interpretación de la confrontación clásico-keynesiana, Hicks torna compatible la Ley de Walras con la propuesta de Keynes, de esta manera, parece como si Keynes no tuviera nada nuevo que aportar a la teoría económica y lo lleva a la única conclusión posible: que Keynes es un caso particular de la teoría clásica. Convirtiendo a la teoría keynesiana, típicamente una teoría del desequilibrio (Clower, 1965), en una teoría armoniosamente equilibrada.

Vale la pena recordar que, aunque la visión hicksiana de Keynes se popularizo rápidamente, el propio Keynes no compartía la interpretación que hizo Hicks de su trabajo y lo acusa de no entender la esencia de su teoría: “realmente no entiendo como usted puede creer que el interés esté determinado por el ahorro y la inversión bajo II, cerca del final de su segunda página […] Lo acuso de coincidir con los suecos al respecto. Si esto es una calumnia y su teoría es diferente, me disculpo” (Keynes, 1978, p.83)[4].

Resulta importante y prudente dejar claro que Keynes no compartió nunca la posición que adoptó de Hicks frente a su Teoría General. Joan Robinson (1978: 13), resume bastante bien como Hicks tergiversó la teoría de Keynes y el descontento de éste último con la errónea interpretación de su teoría general:

“Siempre que se rompe la teoría del equilibrio, los economistas se precipitan como las abejas cuyo panal ha sido roto para remendar el daño. J. R. Hicks fue uno de los primeros con su IS-LM para tratar de reducir la Teoría General a un sistema equilibrado. Esto tuvo un gran éxito y ha distorsionado la enseñanza para muchas generaciones de estudiantes. A Hicks le gustaba citar una carta de Keynes que, por su tono amistoso, parecía aprobar el IS-LM, pero contenía una objeción clara a un sistema que deja fuera las expectativas del futuro sobre el estímulo para invertir” (Robinson, 1978; p.13)[5].

Hicks asestó el primer golpe, pero la estocada final llegó con Modigliani (1944) quien puso el énfasis en el papel desempeñado por la rigidez del salario nominal en la teoría de Keynes. Modigliani sugirió que la única diferencia entre Keynes y los economistas clásicos era que en la teoría de Keynes los salarios nominales no caían conforme el desempleo aumentaba. En lugar de caer para garantizar la igualdad entre oferta y demanda de trabajo -justo como los teóricos clásicos sugerían- los salarios permanecían rígidos. De esta forma, el desempleo involuntario en la interpretación de Modigliani sobre Keynes era consistente con la economía clásica: los trabajadores no estaban dispuestos a aceptar una reducción de su salario para continuar empleados.

Las interpretaciones de Keynes por parte de Hicks y Modigliani, condujeron a una reconciliación de Keynes con Walras. De esta manera la Teoría General de Keynes fue presentada en la forma de un sistema de ecuaciones simultáneas. En palabras simples de Modigliani: “el Sistema keynesiano descansa en cuatro bloques básicos: la función de consume, la función de inversion, la demanda y oferta de dinero y el mecanismo de determinación de precios y salarios” (Modigliani, 1980; p.12)[6]. Esta interpretación abre las puertas para que Keynes quede atrapado en el lado ortodoxo de la teoría ya que, vista en forma de un sistema de ecuaciones, la Teoría General encajaba bien en el enfoque walrasiano.

De la reconciliación de Keynes con Walras nace la visión más común del keynesianismo dentro del cuarto de siglo siguiente a la segunda guerra mundial: la síntesis neoclásica de Paul Samuelson. En su libro Economics nos cuenta:

“En los años recientes el 90 por ciento de los economistas americanos han dejado de ser economistas keynesianos o anti keynesianos. En lugar de ello, han trabajado en lograr una síntesis entre lo valioso de la vieja economía y las teorías modernas de la determinación del ingreso. El resultado podría ser llamado economía neoclásica y es aceptada en su sentido amplio por todos excepto por el 5 por ciento de los escritores de extrema derecha e izquierda” (Samuelson. 1955; p.212)[7].

Esto pasó a formar el núcleo de los programas de teoría macroeconómica de todas las universidades occidentales y del mundo, convirtiéndose por mucho tiempo en el sistema dominante de enseñanza de teoría económica (Blanchard, 2008).

La gran ventaja de la síntesis neoclásica fue lograr que la visión clásica de la economía conviviera con la teoría keynesiana en relativa paz dentro del mismo libro de texto. Pero dicha yuxtaposición se logró gracias a la estructura teórica y metodológica forjada durante más de un siglo por los neoclásicos y al hecho de que esta teoría tiene una doble fuerza que atrae y enceguece; y es tanto su carácter totalitario como totalizador (Aglietta, 1979). Claro que Keynes puso también de su parte para esta desatinada interpretación.

Al no rechazar el primer postulado clásico de que el salario es igual al producto marginal del trabajo, Keynes abrió la posibilidad a que su crítica fuera asimilada por el neoclasicismo. Como Keynes no convirtió su crítica teórica de los ajustes en una crítica de la concepción de los sujetos y de las relaciones económicas en los neoclásicos, al no acabar del todo con el llamado mercado de trabajo, la teoría ortodoxa recuperó la teoría keynesiana gracias al análisis simplificador de la concepción totalitaria del equilibrio general. Fue precisamente este hecho el que facilito la asimilación de Keynes por parte de los neoclásicos (Aglietta, 1979).

Si bien el modelo IS-LM de Hicks incluye algunas ideas de Keynes como la preferencia por la liquidez y el multiplicador de la renta, también refuta la concepción marshaliana de Keynes de equilibrio parcial y consecuentemente se introduce la idea de equilibrio Walrasiano (Clower, 1965; 1989). Por otro lado, además de separar los equilibrios real y monetario, no se tiene en consideración el papel de las expectativas e incertidumbre, las cuales juegan un papel preponderante en la teoría de Keynes. Leijonhufvud (1976) argumenta que el modelo IS-LM es infiel a Keynes ya que tergiversa la Teoría General de Keynes.

Teniendo como punto de partida el modelo que concluía, Hicks construye los modelos de demanda agregada clásico y keynesiano teniendo como estructura básica la rigidez de la oferta agregada, lo que axiomáticamente lo lleva a concluir que la economía keynesiana no es más que un caso particular de la economía clásica en la medida en que: “la Teoría General del empleo es la economia de la depresión” (Hicks 1937)[8]. Convirtiendo a Keynes en el economista ortodoxo de las rigideces de precios. De esta manera, el desempleo involuntario se considera un caso particular del modelo clásico debido a la rigidez del salario nominal y en el largo plazo, la economía tenderá al pleno empleo.

Ahora bien, después de casi 30 años de reinado de la síntesis neoclásica, este el modelo entra en desuso y en los setenta el keynesianismo de la síntesis neoclásica se enfrenta a su más dura prueba y se convierte en el blanco de las críticas del mundo académico. Su herramienta de análisis por excelencia, la curva de Phillips que asumía un trade-off entre inflación y desempleo, ya no daba cuenta del fenómeno macroeconómico que vivían las economías desarrolladas en ese momento. Dichas economías estaban inmersas en una economía con un desempleo rampante y la inflación galopaba hacia niveles perturbadores.

Las criticas llegaros desde varios flancos, pero se pueden resumir en dos cuestiones fundamentales: (i) una inadecuada microfundamentación la cual asumía el no vaciado de los mercados y (ii) la incorporación de una hipótesis concerniente a la formación de expectativas las cuales eran inconsistentes con el comportamiento maximizador de los agentes, esto es, el uso de expectativas adaptativas en lugar de expectativas racionales (Snowdon et al., 1994). Por otro lado, también surgieron críticas como que la fundamentación del modelo keynesiano era estática y enfocada a determinar el nivel del producto en un determinado punto del tiempo.

Los Keynesianos de Cambridge – Joan Robinson, Nicholas Kaldor, – habían tomado su versión de la Revolución Keynesiana en una dirección muy diferente de los a la Síntesis y luego al Neo-Keynesianismo. No emplearon el sistema IS-LM, sino que trabajaron en extender las principales proposiciones de la Teoría General de Keynes a los modelos de crecimiento dinámico y ciclo económico. Los keynesianos de Cambridge y sus contrapartes en los Estados Unidos (los Post-keynesianos americanos), consideraron la construcción neo-keynesiana como una horrenda traición de la revolución keynesiana.

 

  1. El nacimiento del keynesianismo de la Teoría General hacia sus interpretaciones: NMK y PK

Indudablemente, Keynes es uno de los economistas más importantes del siglo pasado, sobre todo por sus contribuciones en macroeconomía. A diferencia de sus predecesores, los pensadores clásicos, Keynes fue capaz de hacer a la macroeconomía la parte de la economía que explica la economía en su conjunto independiente de la microeconomía. En este sentido Keynes evitó un error común cometido por la sabiduría de los clásicos conocido como falacia de la composición, porque reconoció cómo los mercados y los agentes interactúan en la economía, y como resultado de ello, su comportamiento individual cambia en el agregado. Por lo tanto, es imposible generalizar el comportamiento individual, o tomar un mercado aislado de los demás cuando el resultado agregado es alcanzado.

Cuando Keynes evitó la falacia de la composición, trató de reflejar una preocupación ontológica sobre problemas reales como el gran colapso de la tasa de empleo, producción; además del derrumbe financiero desencadenado por la crisis de 1929, abordados erróneamente por los economistas clásicos en ese momento. Keynes señaló que el problema era metodológico, porque la teoría no era capaz de resolver el problema relevante en escenarios reales; En sus palabras:

“Las características del caso especial asumido por la teoría clásica no son las de la sociedad económica en la que vivimos, con el resultado de que su enseñanza es engañosa y desastrosa si intentamos aplicarla a los hechos de la experiencia” (Keynes, 1936, p.19)[9].

Jespersen (2009) y Chick (1983) afirman que la Teoría General fue construida sobre el método de semi-cerrado – SCM[10]. A través de – SCM-Keynes desarrollo un sistema que le permitió abordar la complejidad de los problemas de su tiempo como el consumo, la inversión o la preferencia por liquidez por separado, para luego integrarlos en el capítulo 18 de su libro, esto se pudo alcanzar secuencialmente manteniendo constantes algunas variables (ceteris paribus), y dejando que otras se ajustaran de acuerdo al propósito de investigación. En la medida en que presenta todas las partes relajando las hipótesis de ceteris paribus, intentó hacer la teoría más compleja pero también más realista. Por lo tanto, Chick (1983) comparó la estrategia metodológica de Keynes sobre la Teoría General con una obra de teatro larga y compleja con muchos cambios en las escenas, donde los actores entran y abandonan el escenario, donde las ausencias de algunos  de ellos no significa que esos personajes no vuelven a aparecer. Al final, todos los personajes entran en el acto final, que es el capítulo 18 antes mencionado[11].

La historia contada por Chick se muestra en la figura 2 donde se resume y destaca el esquema básico de las ideas de la Teoría General tomadas de Snowdon y Vane (2005). A la izquierda de la figura 2, Snowdon y Vane (2005) explican de abajo hacia arriba el bosquejo del libro de Keynes. En la parte inferior aparece el Libro IV que determina el volumen de inversión, la tasa de interés a partir de la preferencia por liquidez y las expectativas. Al lado izquierdo de la inversión aparece el consumo que representa el Libro III de la Teoría General donde se describe el multiplicador o la propensión marginal a consumir. Luego parece el capítulo 18 y el Libro V que cierran el volumen de empleo y la oferta agregada.

Figura 2. Visión panorámica de la Teoría General

Fuente: Snowdon y Vane, 2005, p. 64. Sheehan, 2009, p. 170

Inicialmente se presenta el proceso de inversión que se compone de tres hipótesis; Las expectativas empresariales, la determinación de la tasa de interés y el cálculo de rentabilidad de la inversión. Las expectativas en Keynes reconocen que las decisiones del empresario tienen que lidiar con un ambiente incierto, donde se debe dar el primer paso sin ninguna referencia de factores de oferta y condiciones de mercado en el futuro. De acuerdo con Keynes, en este entorno los empresarios toman decisiones de manera práctica, de acuerdo con su experiencia, con sus propios espíritus animales, buscando un comportamiento reciente de la economía o simplemente siguiendo a la multitud aceptando la sabiduría convencional. Este comportamiento de decisión difiere de los postulados clásicos que se basan en criterios óptimos y precisos. Por el contrario, Keynes sugiere que el gasto de inversión es altamente inestable debido al hecho de que las expectativas del empresario (estado de expectativas a largo plazo – SLTE) están en fluctuación continua. Un cambio en SLTE modifica el cálculo de los empresarios sobre el futuro de los ingresos corrientes de las ventas, por lo que la tasa de retorno de los proyectos – pyc- sería modificado. Keynes llamó a esta tasa la eficiencia marginal del capital – EMK.

Además, la teoría de la inversión introduce la tasa de interés que se obtiene en el mercado monetario por la interacción entre la oferta monetaria exógena – ms y preferencia de liquidez – md, que a su vez depende de la incertidumbre junto a los motivos transacción, precaución y especulación, es decir, “la fuerza del motivo de demanda de dinero depende en última instancia de la falta de confianza que los poseedores de riqueza tienen en sus previsiones a largo plazo sobre el futuro” (Sheehan, 2009, p.136-137).

Así, la interacción entre decisiones prácticas en condiciones de incertidumbre, la eficiencia marginal del capital y tasa de interés permiten explicar la teoría de la inversión. Por ejemplo, un cambio repentino en SLTE en un escenario pesimista desencadena una reducción en la inversión debido al hecho de la disminución de la eficiencia marginal del capital, y el aumento de la tasa de interés porque la comunidad prefiere mantener el dinero como almacén de valor en tiempo de crisis.

Por otro lado, el consumo en la figura 2 establece cómo el consumo depende del comportamiento de los ingresos o del empleo, en contraste con la tasa de interés real como se presenta en la perspectiva clásica con su análisis intertemporal. Además, Keynes mostró que el consumo actúa como complemento y no como un sustituto dentro de la demanda agregada. En ese sentido, la pieza maestra para explicar que es complementaria es la propensión a consumir, ya que encarna cómo los cambios en la inversión tienen una influencia amplificada sobre la demanda efectiva, la producción y el empleo a través del multiplicador (Sheehan, 2009). Por lo tanto, la inestabilidad en el gasto de inversión se amplifica por una secuencia de cambios en el gasto de consumo que exacerban las fluctuaciones de la demanda agregada (Dw)[12].

Por otro lado, revisando la figura 2, la teoría de Keynes sí desarrolló un enfoque de oferta, contrario al punto de vista de la corriente principal. La función de oferta agregada se basaba en microfundamentaciones en condiciones de competencia perfecta. Según Chick (1983) y Sardoni (2011), los empresarios toman decisiones sobre precios y empleo en relación a sus costos, de su propio criterio de optimización y de un entorno caracterizado por la incertidumbre. Esta última fue la herramienta que permitió a la Teoría General unirse a un entorno competitivo con un nivel de producción por debajo del pleno empleo. Por lo tanto, el empresario tiene que seleccionar un nivel esperado de demanda potencial de una amplia gama de posibilidades en condiciones de incertidumbre. Este nivel determina la oferta de las empresas, la demanda de empleo y la determinación del precio. En términos agregados, “la función de oferta agregada (Zw) especifica el ingreso esperado para cada nivel de producción que sólo induce a los empresarios a mantener constante el volumen de empleo agregado” (Sheehan, 2009, p.42).

Dado que la producción lleva tiempo, la empresa se enfrentará a la posibilidad de fallar las expectativas, por lo que tendría que cambiar su nivel de producción y empleo. Pero Keynes se centra en la situación en la que el nivel de empleo permanece constante a lo largo del tiempo. Esto significa que todas las empresas cumplen sus expectativas porque el nivel actual de demanda coincide con el nivel de demanda potencial que imaginaban tratar. El punto es si el nivel agregado de demanda (Dw) permanece sin cambios en un nivel bajo, y al mismo tiempo, sería igual al nivel de demanda que las empresas considerarían satisface sus expectativas, por lo que el nivel de empleo y producción será mantenido por debajo del nivel de pleno empleo. En ese sentido, las microfundaciones en Keynes permiten explicar el equilibrio agregado con capacidad instalada ociosa.

Así, la intersección entre Dw y Zw cierra el sistema en la figura 2 y representa el acto final donde todas las variables y relaciones aparecen en el escenario. Esto explica la fuerza detrás del volumen de equilibrio del empleo total en el punto determinado por la demanda efectiva agregada de Keynes (AEDw). “Keynes no construyó simplemente un modelo de equilibrio de dos estados (a corto y largo plazo) (…) en el modelo de Keynes el sistema es capaz de estar en un número de estados (…) entre los estados del sistema que podemos distinguir están el auge, la crisis, la deflación, el estancamiento, la expansión y la recuperación” (Minsky, 2008, p.59)[13]. Al final del proceso, el ahorro y la relación inversa entre el salario real y el empleo son resultados residuales del sistema macroeconómico en su conjunto[14].

De acuerdo con Jespersen (2009) y Dow (1998), Keynes introdujo una innovación metodológica en la medida en que introdujo un método de semi-cerrado que le permite evitar la falacia de la composición por micro fundamentación convencional, pero compatible con la perfecta competencia y el equilibrio por debajo del pleno empleo. Por otra parte, reconoció que el ciclo económico se produce por los cambios en las expectativas en un entorno de incertidumbre, donde el dinero desempeña un papel central en la inversión y la preferencia de preferencia de liquidez, y por ende sobre la actividad económica.

Por otro lado, los Nuevos Keynesianos (NMK) y Post Keynesianos (PK) continuaron con las innovaciones metodológicas de Keynes por caminos radicalmente distintos respecto a la categoría de Dow en cuatro temas: micro fundaciones, equilibrio, expectativas y papel del dinero en la economía[15]. Algunos académicos en Colombia y otros en todo el mundo no sólo confunden estas escuelas de pensamiento, sino que también piensan que su apellido como keynesianos proviene de la Teoría General. Una inspección de los modelos metodológicos y epistemológicos de PK y NMK mostrará que estas escuelas son muy diferentes y un espejo, de diferentes maneras, del modelo de Keynes.

Los post keynesianos pertenecen a una escuela heterogénea compuesta por tres ramas según los seguidores de Keynes, Kalecki-Robinson y Sraffa (Lavoie, 2006). Keynes fue tan solo la figura más preeminente de un grupo de individuos con el mismo tipo de inquietudes sobre el devenir económico. Todos ellos, en general, se centran en problemas de demanda efectiva a corto y largo plazo, y comparten también su visión del tiempo histórico contrario a la visión de tiempo mecánico en modelos macroeconómicos mainstream (Lavoie, 2006). A pesar de sus similitudes, es posible ver muchas diferencias.

Por ejemplo, en el tratamiento de la demanda efectiva Keynes y Kalecki las perspectivas se apartan porque la primera se centra en la inestabilidad de las expectativas en el gasto de inversión, y la segunda establece la participación de los ingresos a través de la lucha entre las clases sociales como principal causa de las fluctuaciones de la demanda[16]. Por eso ahora centraremos la atención en los seguidores de Keynes[17], nombrada por Lavoie (2006) fundamentalista. Se tendrá en cuenta porque el punto de contraste post keynesiano y nuevos keynesianos es Keynes y sus innovaciones metodológicas.

La economía post keynesiana fue más fiel a los temas centrales de análisis y metodología de Keynes como lo son la preocupación por la historia, la incertidumbre, distribución del ingreso, la importancia de las instituciones políticas y económicas en la determinación del nivel de actividad en una economía. Pero sin duda el eje central de análisis, que surge de las contribuciones de Keynes (y Kalecki), es el hecho de que en una economía de producción monetaria la actividad económica es establecida por el nivel de la demanda efectiva y que dicho nivel de demanda agregada no necesariamente será consistente con el pleno empleo. El principio de la demanda efectiva es cierta tanto en el corto como en el largo plazo, lo que muestra que existe una relación entre las decisiones tomadas en el corto plazo y su repercusión en el largo plazo. Lo que significa que la inversión es independiente del ahorro, la inversión y la acumulación de capital no están ligadas a las decisiones de consumo intertemporal de los hogares (Lavoie, 2006).

Por otro lado, el modelo nuevo keynesiano está muy cerca de los modelos de equilibrio general como la nueva macroeconomía clásica, basado en micro fundamentos sólidos que buscan explorar las consecuencias de la competencia imperfecta en el ajuste de precios en los mercados. Los nuevos keynesianos consideran que la imperfección en los mercados provoca que los precios sean rígidos en el corto plazo causado condiciones de desequilibrio en el mercado de trabajo y el de bienes. Se puede hallar al menos tres grandes preocupaciones en el nuevo keynesianismo. En primer lugar, se estudian los problemas macroeconómicos causados por rigideces de precios nominales, rigideces reales y fallas de coordinación. En segundo lugar, estos keynesianos consideran que el dinero es endógeno y que los bancos centrales fijan las tasas de interés, en un contexto donde las decisiones son tomadas por los agentes que miran hacia adelante y maximizan la utilidad inter-temporal en el futuro casi infinito. Esto siguiendo los lineamientos del modelo de equilibrio general dinámico estocástico. Por último, otros nuevos keynesianos se aferran a la economía monetaria, sobre la base de las deficiencias de información, y se centran en los mercados de crédito y la posibilidad de incumplimiento de préstamos (Greenwald y Stiglitz, 1987).

Por último, se puede argumentar que la creciente literatura nuevo keynesiana ha estado primordialmente centrada en la investigación de rigurosos y convincentes modelos de salarios y/o precios fijos basados en el comportamiento maximizador y en las expectativas racionales. La diferencia esencial entre el keynesianismo de la síntesis neoclásica y los nuevos keynesianos, es que los modelos asociados con la síntesis neoclásica tienden a asumir un salario nominal fijo mientras que los nuevos keynesianos intentar proveer una micro fundamentación aceptable para explicar el fenómeno de los salarios y precio fijos (Snowdon et al., 1994).

Al poskeynesianismo, que en últimas es la teoría más ajustada a las ideas originales de Keynes, no le resta más que estructurar y homogenizar su cuerpo teórico y ciertamente hay confianza en que se está en el momento ideal para ello. Dado el descontento generalizado con la escuela neoclásica se necesita seguir arando los fértiles campos de los sistemas abiertos que sirvan de base para las contribuciones analíticas que puedan dar una mayor explicación de la difícil relación entre practica y teoría.

 

Conclusiones

Como se pudo apreciar las posiciones de Laudan y Feyeraben parecen estar más acordes con la creación de conocimiento en macroeconomía que se materializa en modelos teóricos con diferentes estructuras metodológicas. Lo anterior se evidencia con mayor nitidez a partir de la variedad de escuelas macroeconómicas desarrolladas a lo largo del siglo XX. Escuelas que en buena medida deben su nacimiento a la Teoría General de Keynes.

A partir de la Teoría General, surge todo un conjunto de interpretaciones que continúan o en ocasiones tergiversan el pensamiento original de Keynes, como lo fue la síntesis neoclásica. Esta síntesis tuvo acogida ya que llevó la teoría de Keynes, una teoría del desequilibrio, al confortable marco de estudio del equilibrio walrasiano. El modelo IS-LM conquistó el pensamiento de la mayor parte de los economistas de la época hasta su desuso en el último tercio del siglo pasado. Esto, sin embargo, condicionó enormemente lo que se creía era el pensamiento original del propio Keynes.

En lo que aparentemente era un rescate de las ideas keynesianas, los nuevos keynesianos o neokeynesianos, terminan por no apartarse de las conclusiones originales de Hicks sobre Keynes, esto es, que el keynesianismo es sólo un caso particular de la economía clásica con rigideces. Estos modelos neokeynesianos no tienen un rasgo generalizado, más bien es una colección de modelos donde múltiples explicaciones sobre la rigidez de precios y salarios y sus implicaciones macro, es decir, se muestra la posibilidad de fallas en la coordinación y generación de externalidades por medio de competencia imperfecta, mercados incompletos, trabajo heterogéneo y asimetría en la información.

Dada la crisis de la escuela neoclásica (en todas sus variantes) el poskeynesianismo se presenta como una salida razonable a esta crisis metodológica que padece actualmente la economía en general. Los nuevos keynesianos se convirtieron en el brazo keynesiano del neoclasicismo y, por lo tanto, soportan la misma crisis que la escuela neoclásica. En este sentido, la oportunidad está dada para que podamos caminar hacia la construcción de una teoría más ecuménica con una base analítica más incluyente.

 

Referencias

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[1] Universidad de la Salle, Colombia, gcombita@unisalle.edu.co

[2] Universidad Católica de Colombia, phclavijo@ucatolia.edu.co

[3] Según Jespersen (2009), la macroeconomía dominante abandonó el contraste empírico a favor de demostraciones matemáticas de teoremas que aseguran la consistencia de la teoría interna. Ese cambio ocurrió porque los investigadores no confiaron en la conducta social caótica innata que amenaza el edificio matemático (científico) de la macroeconomía.

[4] “I do not really understand how you mean interest to be determined by saving and investment under II, near the bottom of your second page […] I am there accusing you of agreeing with the Swedes in this matter. If this is a calumny, and your theory is really quite different, forgive me”

[5] “Whenever equilibrium theory is breached, economists rush like bees whose comb has been broken to patch up the damage. J. R. Hicks was one of the first, with his IS-LM, to try to reduce the General Theory to a system of equilibrium. This had a wide success and has distorted teaching for many generations of students. Hicks used to be fond of quoting a letter from Keynes which, because of its friendly tone, seemed to approve of IS-LM, but it contained a clear objection to a system that leaves out expectations of the future from the inducement to invest”

[6] “the Keynesian system rests on four basic blocks: the consumption function, the investment function, the demand and the supply of money, and the mechanisms determining prices and wages”

[7] ”In recent years 90 per cent of American Economists have stopped being ‘Keynesian economists’ or ‘anti-Keynesian economists’. Instead they have worked toward a synthesis of whatever is valuable in older economics and in modern theories of income determination. The result might be called neo-classical economics and is accepted in its broad outlines by all but about 5 per cent of extreme left wing and right wing writers”

[8] “the general theory of employment is the economics of depression”

[9] “the characteristics of the special case assumed by the classical theory happen not to be those of the economic society in which we actually live, with the result that its teaching is misleading and disastrous if we attempt to apply it to the facts of experience”

[10] Según Dow (1998) y Jespersen (2009), el sistema cerrado es aquel cuyos límites son conocidos y cuyas variables constituyentes y relaciones son conocidas o al menos conocibles. El sistema abierto es aquel en el que no todas las variables y relaciones constituyentes son conocidas o conocibles.

[11] Así que por eso toda la idea en Teoría General se entiende cuando se ve toda la estructura.

[12] Es importante notar que el gasto gubernamental es una parte de la demanda agregada, pero no es un pilar teórico principal de la Teoría General.

[13] “So Keynes did not construct simply two-state (short and long run) equilibrium model (…) in Keynes’s model the system is capable of being in one number of states (…) among the system states we can distinguish are boom, crisis, deflation, stagnation, expansion, and recovery”

[14] Estas ideas reflejan la falacia de la composición porque su comportamiento agregado difiere del comportamiento del agente representativo tomado de la microeconomía convencional. La función de ahorro se puede ver a través de una relación inversa entre la tasa de interés monetaria y el ahorro agregado contrario a la curva de pendiente positiva en el caso clásico tomado del consumidor individual que maximiza su utilidad intertemporal. La relación inversa entre el salario real y el empleo se explica cuando la economía se encuentra cerca al plano empleo; Por lo que se observa una curva de pendiente negativa entre el salario real y el empleo, pero no plantea un problema microeconómico de rendimientos decrecientes en el trabajo, sino también una menor elasticidad de la oferta agregada Bajo la presión de la demanda, se sumó a la rigidez de los salarios para aumentar tan rápido como los precios suben, en la medida en que las dificultades en el proceso de negociación.

[15] Algunos autores comparten y añaden las categorías de Dow. Por ejemplo, Minsky (2008) destaca tres aspectos de la Teoría General; El ciclo económico, la inestabilidad de las inversiones y la incertidumbre. Desde la perspectiva de Minsky, Keynes sin incertidumbre es algo como Hamlet sin el príncipe. Según Hayes (2006) el equilibrio, la competencia, el dinero, la expectativa y la liquidez son los pilares del trabajo de Keynes.

[16] En un acto de justicia y honestidad hay que mencionar que las ideas que se reclaman como exclusivas de Keynes, fueron tomando forma gracias a las discusiones que de su obra realizaban sus colegas en Cambridge. De igual forma, cabe mencionar que es bastante posible que Kalecki haya adelantado el principio de la demanda efectiva del propio Keynes.

[17] Se seguirá el trabajo de Keynes no sólo Teoría General (1936), sino también la Teoría General del Empleo (Quaterly Journal of Economics) (1937), Teatrise on Money (1930) y Tratado de Probabilidad porque estos libros han sido la piedra angular de Keynesiana Fundamentalista.

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