Teoría económica vs una realidad analizada desde distintos enfoques

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Coyuntura económica

Teoría económica versus una realidad analizada desde distintos enfoques

Gustavo Acua Popocatl[1]

2016 fue un año de aparentes sorpresas para el mundo. Tres eventos “antiglobalizadores” parecen ser el botón de muestra de un proteccionismo económico (un giro en el modelo económico imperante) que la realidad nos desea presentar para los años que se avecinan: a) el voto popular a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, b) la negativa popular a aprobar la firmar la Paz en Colombia, y c) la llegada de un empresario (sin experiencia política) a la presidencia de Estados Unidos. Estos eventos pueden tener una explicación económica detrás de ellos, pero sostenemos que no todo es provocado por el modelo económico vigente en el mundo desde hace décadas, aunque definitivamente tiene mucho que ver. A la postre, esto podría ser el preámbulo de la caída de la escuela económica neoclásica, tanto en la práctica como en la forma en que se enseña en las universidades, pero debe ser analizado desde una perspectiva que supere solo el análisis económico de los acontecimientos.

La primera sorpresa del año la dio el Reino Unido. Se sometió a votación la posibilidad de mantenerse o no en la Unión Europea. En contra de los pronósticos políticos y económicos la votación fue en el sentido de salirse. Pocas voces en el mundo pensaban que esto era posible, pero así fue. Es cuestión de tiempo para que el Reino Unido se retire de un club, cuya membresía no le estaba dando las ganancias que esperaban.

La mayoría de los que votaron por la salida fueron gente joven. Menores a 40 años de edad, que no han recibido beneficios del actual modelo económico, que enfrentan dificultades para encontrar trabajo y que no ha conocido etapas prolongadas de crecimiento económico sino al contrario: han atestiguado y sufrido en carne propia los efectos de la crisis financiera internacional. Bajo esta perspectiva, no es sorprendente el sentido de su votación. Sin embargo, también debe recurrirse a la explicación política para entender los resultados, pues la agenda electoral británica estaba ya rebasada de temas que poco atraían la atención del electorado. La inclusión del llamado “Brexit” en las boletas electorales (vía una votación especial) representaba una novedad que llevara de nuevo a las urnas a un electorado cansado de los viejos temas, la sorpresa fue que la gente votó en un sentido no anticipado. La negociación ordenada por el pueblo británico para salir de la UE apenas comienza, el mandato popular ya está dado, pero no hay una autoridad que cuente con una agenda propia para llevar a cabo el proceso. Lo que sigue debe ser analizado desde la perspectiva de la negociación (un proceso conjunto de toma de decisiones políticas y económicas).

Por otra parte, Colombia sorprendió al mundo cuando el referéndum para alcanzar la paz -y reconocer a las llamadas fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC) como organización política- dándoles algunos escaños en el congreso, fue negativa. El “sí”, tal vez habría implicado abrir algunos expedientes de políticos que aún están vivos y hacer algunas reestructuraciones en materia de derechos de varias industrias. Los poderosos medios de comunicación hicieron su trabajo para persuadir al colombiano promedio en el sentido de votar en contra. El posible “sí” implicaba riesgos para el sector privado. Nuevamente el modelo económico vigente en Colombia desde hace décadas permitió que se impusiera la visión de la clase empresarial. Esto abre el espacio para la negociación política (pero también económica) que incluya los temas de la agenda, y los intereses de este influyente sector colombiano para incluirlo en las decisiones finales.

Los Estados Unidos dieron la mayor sorpresa del año. Al igual que en los casos anteriores, ganó la presidencia el candidato que algunos califican como “loco” o “payaso”. Su postura ha provocado que algunos grupos xenófobos hayan dado manifestaciones de apoyo al presidente electo y muestras de racismo e intolerancia. El aspecto económico, muestra que, bajo la óptica del que será el próximo presidente, los migrantes son los causantes del desempleo y los tratados comerciales provocan que las inversiones (y los empleos) salgan del país. Bajo esta óptica, el dictamen es sencillo: se debe expulsar a los migrantes y se debe acabar (o renegociar) los acuerdos comerciales. Esto implicaría volver al modelo económico de economías parcialmente cerradas. El asunto de fondo es que nuevamente el modelo económico entra en escena.

La reducción del tamaño del Estado y la apertura económica llevan por lo menos dos generaciones ejecutarse. En ese tiempo, el mundo no parece que está mejorando. Parte de las pretendidas ganancias de la apertura económica es generar mayor crecimiento económico, con ello mayor empleo y mejores sueldos. En general, en el mundo, esto no ha ocurrido, y sí ha provocado la reducción en el número de grandes empresas, la concentración del poder político y el económico.

No sólo eso. En las últimas décadas se han dado una serie de crisis en diversos países, mientras que otros han permanecido estancados desde hace décadas. Tal es el caso de Japón, España e Italia. A lo anterior se suma la desaceleración de China.

La crisis de 2008 fue un parteaguas económico para el mundo. Tanto desde la teoría como desde la política económica. Bajo el enfoque neoclásico, la crisis no debió ocurrir. Tampoco debería haber crisis ni estancamiento. Como ha ocurrido lo opuesto a lo prescrito por el modelo económico, las apuestas de la población han cambiado. El modelo económico está en jaque. Muestra de ellos son los resultados señalados al inicio de este documento y que algunos especialistas llaman “la vuelta atrás a la globalización”.

La teoría económica neoclásica tiene un defecto original: el contexto no importa. La modelación matemática pura es lo más importante. Ni la Historia, ni la Política ni el resto de las Ciencias Sociales importan. Eventualmente los estudios comparados son tomados en cuenta, pero de ninguna manera tienen la importancia que en otros campos como en la Ciencia Política, donde se hace Política Comparada con rigor analítico y metodológico. Tampoco deja espacio para otros métodos de análisis, uno de los cuales (el enfoque de la negociación como mecanismo de toma de decisiones colectivas) ha demostrado contar con varios elementos explicativos para comprender los acontecimientos presentes, y que pueden ser resumidos (al precio de pecar de reduccionistas) a la negociación o transacción entre actores antiglobalistas y proglobalistas.

Si la perspectiva teórica de ciencias alternas, no le importan a la teoría económica neoclásica, la política económica tampoco considera el contexto histórico, político, social o legal en que se aplican dichas políticas. Los resultados están a la vista de todos. Todo es cuestión de abrir los ojos y de recurrir a enfoques nuevos para comprender la realidad que se vive.

El mundo seguirá su rumbo. La teoría económica debe cambiar. Ello implica abrir espacio a otras ciencias sociales e incluso naturales, aceptar que el contexto importa (y los actores negociadores tambien) y muy probablemente eliminar el excesivo formalismo matemático que hace pensar en autómatas que se comportan conforme a ciertas instrucciones y no en humanos.

No cambiar seguirá alejando a la teoría económica de la realidad. Se seguirán presentando casos en los que ocurrirá lo opuesto de lo que dicta la teoría y se seguirán obteniendo resultados que no serán más que el reflejo del pobre resultado económico de las últimas décadas. En dicho contexto, México podría dar la siguiente sorpresa cuando se emita el voto por el nuevo presidente.

[1] Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Relaciones Internacionales por la UNAM, profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de México, rgacuap@uaemex.mx

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