El análisis económico de la usura, el crimen, la pobreza, North & Miller

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Recibido: Noviembre 2015
Aceptado: Diciembre 2015

Los Nobel

El análisis económico de la usura, el crimen, la pobreza, etc.1, Douglas C. North y Roger LeRoy Miller

Darío Ibarra Zavala2

El reciente fallecimiento de Douglass Cecil North, (en noviembre de 2015) es un buen pretexto para analizar parte de su obra, no sólo por haber recibido el Premio Nobel de Economía en 1993, sino por su labor como historiador y como cofundador del llamado neo institucionalismo.

En la mayoría de los planes de estudio de Economía, desde licenciatura hasta doctorado, la Historia ha reducido su papel en la formación de los economistas. En palabras de un economista de origen coreano, que ha hecho su nombre al amparo de la Historia Económica, Ha-Joon Chan (2014) “la Historia es vista, en el mejor de los casos, como un distractor para los estudiantes de economía”. Sin embargo, esta visión, donde la historia o la historia del pensamiento económica importan poco, en realidad es nueva, por lo menos en términos de la existencia de la Economía como ciencia o campo de estudio. Un reconocido economista marxista, Oskar Lange (1966), en una de sus obras más conocidas, Economía Política I, sostenía que en realidad no debemos hablar de Economía, sino de Ciencias Económicas, donde se encuentran al mismo nivel la historia, los métodos cuantitativos y la propia teoría económica. La reflexión vale la pena porque contemporáneamente la Economía se ha convertido en un campo de estudio que aparenta estar más cerca de la ingeniería que de las Ciencias Sociales, para percatarse de ello, basta revisar cualquier libro de texto de Microeconomía o Macroeconomía avanzados para darse cuenta de que no sólo son totalmente matemáticos y anti empíricos, sino que el contexto histórico e institucional no importan.

Un reconocido profesor de Historia Económica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), (Temin, 2013), reconoce que la Historia Económica se encuentra en decadencia en su internacionalmente reconocida institución, y que es poco probable que pueda resurgir.

En tal contexto, y ante el deceso de Douglass C. North, es pertinente recordar que, a pesar de ser un fundador de la escuela neoinstitucionalista, en realidad no siempre lo fue. De hecho, en la obra reseñada en este ensayo pareciera más bien que los autores se encontraban totalmente inmersos en el pensamiento económico neoclásico, donde el comportamiento de consumidores, empresas y gobierno se pueden reducir a un mero proceso de maximización de utilidad, de ganancias o de bienestar social, según sea el caso, y donde el contexto institucional e histórico no importan.

La lectura de Economics of public issues, recuerda textos como Freakonomics de Levitt y Dubner (2005) o Economía de la vida cotidiana, del también premio nobel Gary Becker (2002), pues en la obra se hace un análisis del comportamiento de los agentes económicos desde lo que pretende ser un análisis totalmente científico y sin sesgos ideológicos. Un primer análisis se centra en la “sobrepoblación”, donde su conclusión es que los hijos se pueden estudiar como bienes de consumo o bienes de inversión, dependiendo de la capacidad económica de los padres. Llama la atención que ni North, ni al parecer el coautor Roger LeRoy Miller, tomen en consideración el mandato genético que lleva a todos los seres humanos a reproducirnos. Algo semejante ocurre con su análisis económico sobre el aborto, donde la discusión se reduce a costos de atención médica, competencia entre médicos certificados o clandestinos y no como un problema de salud pública.

Los autores abordan también el tema de las drogas, en lo que ellos llaman los “efectos económicos de la euforia”. El análisis se centra en los costos para consumidores y productores por la producción y consumo de bienes que deben ser producidos en la clandestinidad y de dudosa calidad. Su conclusión, al igual que en el caso de la prostitución, es que los costos impuestos a la sociedad como consecuencia de la prohibición son mayores que los beneficios. La prescripción de política económica es obvia tanto las drogas como la prostitución: deberían ser mercados legales.

El análisis también llega al caso de las rentas congeladas y los efectos distributivos de las mismas. La conclusión es simple: los precios máximos no benefician al dueño de la vivienda, sino al inquilino, que puede a su vez rentar un espacio que no es suyo y con ello generar una renta económica que en realidad le pertenecería al dueño del inmueble.

El análisis económico de la usura sostiene que “nadie estaría dispuesto a deshacerse de su propio dinero por algún tiempo, a menos que le pagara”. En estos términos, el cobro de intereses debería ser visto como algo normal. Sin embargo, los autores fallan en considerar que algunas sociedades, como la del Islam, perciben el crédito con intereses como una acción pecaminosa y mal vista ante los ojos de Dios. Es verdad que la Economía se encuentra lejos de la Teología, pero las creencias humanas definitivamente determinan el comportamiento de los individuos, por lo que no podemos reducirlos solamente a meros agentes económicos maximizadores de utilidad.

En ocasiones la sociedad que parecen describir es una en la que aquellos que producen más dinero son lo que deberían seguir haciéndolo y omitir acciones que no se traduzcan en mayor productividad. Tal es el caso del análisis del servicio militar obligatorio, pues el argumento de fondo es que las personas más productivas deben ser distraídos de sus actividades para dedicarse temporalmente al ejercicio de las armas. Olvidan por completo que las leyes deben, idealmente, ser iguales para todos independientemente de su condición social o económica. En su análisis lo reducen todo a la mera ganancia económica.

Otro tema abordado en el libro es el de los bienes libres o públicos, lo que de modo por demás natural conduce al caso de la “tragedia de los comunes” lo que no tiene dueño, es de todos, por lo tanto, se presenta una situación de sobreexplotación del recurso. En el mismo tema se aborda el caso de un bien que se produce  de manera privada, pero cuyo consumo de un individuo no excluye el consumo de otros, tal es el caso de la señal de televisión gratuita y la competencia generada entre televisoras de paga y salas de cine. La controversia entre diversos mercados es simple: se puede reducir a una discusión sobre acaparamiento de mercados, así la TV de paga se opondría a la gratuita y la industria del cine a ambas. Al respecto vale señalar que se arroja luz para entender el comportamiento de algunas industrias.

Un tema que vale la pena rescatar es la mención, indudablemente de manera temprana toda vez que la obra original se escribió en 1971, de la evaluación social de proyectos, donde se pretende capturar los beneficios y costos sociales de las obras públicas y privadas, para, a partir de dicho análisis, tomar mejores decisiones de política pública. Este es un tema que definitivamente no ha permeado totalmente en nuestras economías, por lo menos no de manera local, pues en México los proyectos federales deben pasar por dicho análisis costo-beneficio, no así los proyectos estatales o municipales. Rescatar este tipo de análisis definitivamente puede ayudar a tomar mejores decisiones como sociedad.

Casi al final de la obra los autores vuelven a hablar sobre población, ahora haciendo referencia a Thomas Malthus. En su discusión parecen tener una fe ciega en el mercado y en el cambio tecnológico. A su favor se encuentran los hechos de que no se había publicado el conocido estudio Los límites del crecimiento, del club de Roma y bajo la coordinación de Meadows, et al. (1972) y que, aunque los problemas ecológicos se encontraban en ciernes, el calentamiento global no era un verdadero tema que se discutiera públicamente.

El análisis de la prevención del crimen también se analiza desde la perspectiva marginalista, donde cada dólar gastado en seguridad pública implica que el mismo dólar se deja de utilizar en otros servicios públicos como salud o educación. A la vez, se estudia la probabilidad de ser capturado por cometer algún delito contra el potencial beneficio de cometerlo. Bajo esta óptica, en definitiva el homo economicus neoclásico sigue presente, y es incapaz de vivir civilizadamente. Muy probablemente se parte del análisis de una sociedad como la norteamericana, pero muy lejos de otra como la europea.

Tanto en el análisis de la educación como en servidumbre se puede deducir que la opinión de los autores, en el sentido de que un individuo no pueda vender su fuerza de trabajo por adelantado, por ejemplo, a través de algún crédito bancario para estudiar en la universidad a cambio de la promesa de trabajar en la instancia acreedora hasta pagar el adeudo, no es sino una imperfección del mercado de trabajo. Pareciera que el mercado debe ser el mecanismo a través del cual la población debe estudiar y capacitarse, dejando fuera totalmente la presencia del Estado, cuya intervención en la proveeduría de educación y salud permite tener mejores sociedades: menos violentas y más saludables.

En el análisis de la percepción salarial los autores enfatizan el caso donde hay rentas de parte de personas con amplio reconocimiento y cuya sola presencia implica una audiencia enorme, tal es el caso de músicos famosos, deportistas o académicos con renombre mundial. Sin embargo, bajo su óptica, el principal elemento que permite tener mejor nivel de ingreso es la escolaridad. No consideran el poder de negociación de los patrones ante los trabajadores ni el conjunto de redes sociales, formales e informales, con los que cuentan los trabajadores al momento de incorporarse al mercado laboral. Bajo la óptica de los autores, lo anterior es poco relevante, pues el mercado se encargará de difundir la información necesaria a los potenciales empleadores.

El último punto que resulta interesante analizar es el de la intervención pública en la repartición de pan o alimentos, así como en los programas de asistencia pública. Bajo la óptica, enteramente neoclásica, la intervención del gobierno no sólo distorsiona los mercados, sino que provoca redistribuciones del ingreso perversas que terminan empeorando la situación económica de aquellos a los que se pretendía mejorar. La necia realidad ha demostrado, no en Estados Unidos y/o México, sino en el mundo, que la aplicación a ultranza de políticas económicas extremas donde el mercado se encarga de asignar todos los recursos, ha tenido resultados desastrosos. El mayor desastre es, tal vez, la crisis económica que vivimos en 2008, y que no se ha conjurado por completo en el mundo.

 

Douglass C. North fue galardonado por su obra general, pero particularmente por su trabajo en la formación del neoinstitucionalismo y estudios en Historia Económica. Por ello es que el libro que analizamos falla en lo que le dio fama internacional a uno de los autores, y no sólo eso, pareciera que, al momento de escribirlo, el autor aún no valoraba ni el papel de la Historia ni de las instituciones en la Economía. Posiblemente se trataba de un joven North que se encontraba todavía deslumbrado por el atractivo de la Economía Neoclásica y que no había vivido la aplicación a ultranza de dicho modelo económico ni en Estados Unidos ni Europa, mientras que en Chile tendrían que transcurrir algunos años más para que los “Chicago Boys” realizaran el dramático experimento de Economía de mercado extremo que, si bien después de algunos años parece tener resultados importantes en términos de crecimiento económico, tuvo un costo social enorme en términos de vidas humanas y de crisis económica en los años inmediatos posteriores a la aplicación de dichas políticas económicas.

Es necesario revisar la obra del Douglass C. North maduro para descubrir que, al paso del tiempo, descubriría que tanto el contexto institucional como el histórico, importan.

Referencias

  • Chang, Ha-Joon. 2014. Economics: the user’s guide. Blumsbury Press. New York.
  • Gary. S. Becker. 2002. La economía cotidiana. Planeta. México.
  • Lange, Oskar. 1966. Economía política. Fondo de Cultura Económica. México, D. F.
  • Levitt y Dubner. 2005. Freakonomics. Ediciones B. Madrid.
  • Meadows, et al. 1972. Los límites del crecimiento: informe al Club de Roma sobre el predicamento de la Humanidad. Fondo de Cultura Económica, México, D. F.
  • North, D. y LeRoy. 1976. El análisis económico de la usura, el crimen, la pobreza, etc. Fondo de Cultura Económica, México.
  • Temin, Peter. 2013. The Rise and Fall of Economic History at MIT Working Paper 13-11 June 5, 2013. MIT.

Notas

[1] The economics of public issues (1971). Harper and Row. New York, USA.

[1] Profesor de tiempo completo de la Unidad Académica Profesional Nezahualcóyotl, Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) y Laboratorio de Análisis Económico y Social, A. C.

 

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