Perspectiva económica internacional 2015 | Debate Económico 10

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Recibido: octubre 2014

Aceptado: diciembre 2014

 

IDEA perspectiva económica internacional 2015[1]. Deflación de la deuda global y mercados de activos manipulados[2]

Steve Keen[3]

 

Resumen ejecutivo

  • La economía global está dominada por una burbuja de deuda privada que los gobiernos y los economistas convencionales ignoran.

Esta burbuja de deuda es la causa subyacente de la mayoría de los males de la economía mundial -desde el desempleo masivo en Europa hasta las burbujas de precios de bienes raíces en Inglaterra y Australia.

  • La respuesta política ha sido:
  1. Ignorar esta burbuja de deuda privada mientras se obsesionan con la deuda gubernamental, y
  2. Manipular los mercados de activos por medio del aligeramiento cuantitativo (QE) con la esperanza que esto infle la economía real.

Gráfica 1: Burbujas de deuda privada en todos lados

Fuente: elaboración propia

  • La perspectiva para el mediano plazo es por tanto una estanflación causada por la deuda privada combinada con volatilidad en los mercados de activos. En particular:
  1. ¿USA se está “japonizando”?; y
  2. La burbuja china de financiamiento de deuda privada debe explotar en los siguientes 2 o 3 años.

¿Se están “japonizando” los Estados Unidos?

Existe una amplia evidencia empírica que indica que la deuda privada tiene importantes efectos económicos. Utilizamos el nivel, el cambio y la aceleración de la deuda privada para predecir exitosamente la Gran Crisis Financiera. Hemos seguido usándolos para explicar la actual estanflación mundial, mientras que los economistas convencionales buscan a tientas con una mal definida “estanflación profana”.

Como hemos explicado en otros foros anteriormente,[4] la economía convencional ignora la deuda privada a nivel agregado. No existe en sus modelos, pues es eliminada bajo el supuesto que la deuda representa una “redistribución pura” entre los individuos, lo cual no debería “tener efectos macroeconómicos significativos” (por citar a Ben Bernanke). Un simple vistazo a los datos empíricos muestra que esta aseveración es absurda. (ver gráfica 2).

Gráfica 2: El cambio en la deuda privada estadounidense y el desempleo desde 1990— correlación -0.93

Fuente: elaboración propia

Dada esta relación, percibimos que Estados Unidos se está “japonizando” después de la “Gran Recesión”. Aquí está el mismo cuadro para Japón desde 1980 (diez años antes que su “economía burbuja” colapsara) hasta hoy, después de haber desperdiciado un cuarto de siglo en un estado de crisis económicas recurrentes

Desde 1990, cada intento de recuperación ha dado paso a otro colapso y de nuevo a la recesión. Los datos de la deuda privada en el cuadro 3 explican el por qué: cada vez que los niveles de pre-crisis de la actividad económica parecen estar en marcha, son detenidos en su camino por un retorno al desapalancamiento del sector privado -donde la tasa de cambio de la deuda privada es realmente negativa-. Esto saca dinero de la economía, y causa otra recesión.

Gráfica 3: El cambio en la deuda privada japonesa y el desempleo desde 1980 (correlación -0.89)

Fuente: elaboración propia

¿Estados Unidos repetirá ese patrón?

“Yo creo que sí…”

Existen dos factores detrás del patrón de Japón de breves recuperaciones seguidas de un retorno a la recesión. Primero, como muestra el cuadro 4, la deuda privada japonesa se hizo muy grande durante su burbuja económica (y alcanzó su máximo en el asombroso 225% del PIB en 1994) y no ha caído ni remotamente cerca como para permitir que ocurra un crecimiento sostenido. Segundo, se ha evitado un colapso económico total por los enormes estímulos gubernamentales, pero cada vez que la economía parece recuperarse, el gobierno ha tratado de reducir su propia deuda creciente. La remoción del flujo de efectivo del gasto del gobierno desata un retorno al desapalancamiento del sector privado, y vuelve la crisis. De este modo una “década perdida” se ha vuelto un “cuarto de siglo perdido”.

Gráfica 4: Niveles de deuda privada y pública bruta  en Japón

Fuente: elaboración propia

Japón ha contrarrestado cada retorno al desapalancamiento del sector privado con más deuda pública. Pero cada vez que el gobierno ha intentado “cuadrar las cuentas” una vez más, el desapalancamiento del sector privado ha reiniciado, y la economía ha vuelto a la recesión.

Gráfica 5: Cambio en la deuda privada  y pública,  Japón, 1980-2014

Fuente: elaboración propia

¿Llegando?

Estados Unidos se encuentra ahora entre la espada y la pared. Su nivel cumbre de deuda privada no era tan extremo como el de Japón (un pico de 170% de PIB, contra un 225% de Japón), pero así como Japón trato de revivir su economía sin reducir su nivel de deuda privada de forma significativa, lo está haciendo ahora Estados Unidos. Aun cuando logre recuperaciones de corto plazo, a largo plazo creemos que Estados Unidos no será más exitoso que Japón al tratar de salir de la trampa de la deuda privada.

 

 

Gráfica 6: Deuda privada bruta y deuda pública, USA, 1990-2014

Fuente: elaboración propia

¿Dando un giro?

Esto es una predicción tanto política como económica. Incluso a pesar de que la respuesta del gobierno de EE. UU. a la crisis inicial fue mucho mayor y más rápida que la de Japón -compare las gráficas 7 y 5-, dudamos que Estados Unidos permita niveles de deuda pública similares a los que ahora presenta Japón. Estos niveles de deuda pública no han tenido los efectos nefastos que los críticos del gasto público predijeron, sino que al mismo tiempo demostraron que una crisis de deuda privada no podía resolverse simplemente incrementando el nivel de deuda pública. Si el desapalancamiento realmente va a ocurrir y permitir una recuperación real al sector privado, entonces la deuda privada debe ser reducida sustancialmente por las políticas gubernamentales deliberadas. Pero no hay signos de que esto se esté siquiera discutiendo en los Estados Unidos, o en ninguna otra parte.

Gráfica 7: Cambio en el nivel de deuda pública y privada,  US, 1990-2014

 

Fuente: elaboración propia

 

¿Entregándose?

El ejemplo destacado de desapalancamiento masivo del sector privado fue la Gran Depresión. El desapalancamiento después de la Gran Depresión redujo la deuda privada a una proporción del PIB de 75% en total desde su cúspide, y en un 40% en un tiempo comparable al de hoy tras el comienzo de dicha crisis. Esta ocasión, el desapalancamiento ha reducido la deuda privada en un simple 15% desde su nivel cúspide -véase la figura 8.

 

 

 

Gráfica 8: Desapalancamiento tras la Gran Depresión vs. hoy

Fuente: elaboración propia

Pero el desapalancamiento sólo ocurrió por el incremento imprecedente en el gasto público durante la Segunda Guerra Mundial -véase la figura 9.

 

 

 

 

 

 

Gráfica 9: La Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial permitieron al sector privado  desapalancarse.

Fuente: elaboración propia

¿Bajar?

Sin la existencia de una amenaza comparable que quite objeciones al gasto público masivo, es probable que Estados Unidos repita el patrón de Japón. Así que lo que Estados Unidos enfrenta no es una “estanflación profana”, sino una “estanflación de deuda”. No tiene que ser así: una recuperación sostenida podría iniciar si los niveles de deuda privada se redujeran drásticamente, así como lo hicieron por la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Pero sin tal reducción, la economía estadounidense, no alcanzará el crecimiento sostenido. Podría decirse que está más endeudada ahora de lo que lo estaba en la cúspide de la Gran Depresión.

Comparar el hoy con la Gran Depresión es difícil porque la Reserva Federal no rastreaba los niveles de deuda privada en 1930, y el Buró de Censos usaba definiciones diferentes. Pero al producir una serie compuesta que proyecte de forma efectiva la definición de la Reserva Federal en ese entonces, es posible que la recuperación de hoy inicie a partir del nivel de deuda que supera el pico alcanzado en la Gran Depresión -véase la gráfica 10-. Seguramente es el caso que esa recuperación comience con un nivel de deuda 25% más alto que en la recuperación de la recesión de 1990.

Gráfica 10: Combinación de los datos de la Reserva  Federal y el censo para producir series de lago plazo de deuda privada en USA

Fuente: elaboración propia

 

 

 

Gráfica 11: La deuda privada de USA es más grande hoy que durante cualquier recuperación económica previa.

Fuente: elaboración propia

Este escenario implica que la recuperación de Estados Unidos será interrumpida por el regreso del desapalancamiento del sector privado. Esto es especialmente probable si la presión política lleva a refrenar el déficit público. El último auge largo de USA duró 15 años: desde 1992 hasta 2007; suponemos que este quedará sin fuerza dentro de 5 años.

No sorprende que esté obscuro

China: ¿El fin de la burbuja?

La demanda masiva de China por bienes e insumos industriales durante la Crisis Financiera Global estimuló a la economía del mundo, y provocó que la caída en la actividad económica fuese mucho menos severa de lo que hubiera sido de ser otras las circunstancias. Pero China encontró la salida del atolladero en ese entonces: ¿ha tomado el camino al atolladero ahora?. Como lo muestra el cuadro 12, el nivel de deuda privada de China creció de forma explosiva tras el inicio de la crisis, y ahora es sustancialmente más alto que el de Estados Unidos y todavía sigue creciendo. Podría crecer aún más -ya que tener un superávit comercial permite al país tener un nivel de deuda privada más alto-  pero debe dejar de crecer en algún momento. Cuando lo haga, la contribución a la demanda a partir del cambio en la deuda será negativo y la tasa de crecimiento económico debe desplomarse.

Gráfica 12: El nivel de deuda privada de China creció más rápido que el de USA y ahora lo supera de forma sustancial.

Fuente: elaboración propia

 

Como muestral el cuadro 13, el incremento en la deuda privada en China tras el inicio de la Crisis Financiera Global fue masivo: el cambio en la deuda pasó de 15% del PIB en 2009 al 35% del PIB en 2010.

Fue también el resultado de una deliberada política gubernamental para alentar el endeudamiento del sector privado, y cada vez que parecía que el endeudamiento perdía fuerza, el gobierno lo ha impulsado nuevamente, con el más reciente desarrollo  del sorpresivo corte en noviembre.

Gráfica 13: El cambio en la deuda impulsó dramáticamente la demanda después de la crisis.

 

Fuente: elaboración propia

¿Puede el gobierno chino mantener esta burbuja? El superávit comercial de China le da más espacio que a EE. UU. para mantener su creciente deuda privada, pero a la actual tasa de crecimiento, la deuda privada china alcanzará la cúspide del nivel de la de Japón para 2017, y la ralentización de la economía japonesa empezó 4 años antes de alcanzar esa cúspide.

Esto implica que China enfrentará una contracción del crédito dentro de los próximos dos años.

Su gobierno puede bien reaccionar a esta crisis venidera más inteligentemente de lo que lo han hecho los gobiernos occidentales -y su superávit comercial, reservas masivas de divisas y dominación política de los bancos le da una amplia gama de armas que a Estados Unidos le faltan-. Pero seguramente tendrá que abandonar el crecimiento financiado por la deuda privada dados sus niveles actuales excesivos, o sino, China también se “japonizará”.

Europa: ¿El fin de la austeridad?

Las políticas de austeridad iniciaron en Europa a mitades de 2010, apenas dos años después del inicio de la Crisis Financiera Global, creyendo que Europa enfrentaba una “crisis de deuda soberana”. Aunque estas políticas supuestamente eran una respuesta inteligente a la crisis económica, su impacto ha sido amplificar la caída de iniciada por la propia Crisis Financiera Global.

Gráfica 14: El desempleo a niveles de la Gran Depresión en Europa

Fuente: elaboración propia

Si juzgamos por la comparación con la consecuencia económica en los EE. UU., estas políticas fueron un claro fracaso. Aunque Estados Unidos debatió y habló de austeridad, realmente nunca la impuso -mientras que el Tratado de Maastricht le dio a la Unión Europea la habilidad de imponer la austeridad sobre sus estados miembros como España, Grecia, Francia e Italia. El resultado es que el desempleo en Europa es casi dos veces más alto que en Estados Unidos, incluso cuando países con bajo desempleo como Alemania son incluidos en la mezcla.

Juzgando a la austeridad bajo sus propios términos, donde el objetivo era reducir la deuda pública en proporción al PIB, también ha sido un fracaso. El intento consciente de reducir la deuda pública como porcentaje del PIB ha llevado a que esa proporción se incremente, ya que la caída en el PIB fue mucho mayor que la reducción en la deuda pública.

Gráfica 15: El desempleo Europa es casi el doble del nivel de Estados Unidos

Fuente: elaboración propia

Una comparación reveladora es la de EE. UU. con España. Antes de la Crisis Financiera Global, la deuda pública de España realmente estaba cayendo, y para el 2014 su nivel de deuda pública estaba por debajo del de Estados Unidos. Era uno de los pocos países en Europa que cumplía con los criterios de la Unión Europea de proporción de deuda pública por debajo del 60% del PIB, y un déficit público de menos de 3% del PIB. Cuando la crisis comenzó, la proporción de deuda pública/PIB  de España era menor a ¾ de la de Estados Unidos. Entró el periodo de austeridad con su proporción de deuda pública aún más del 10% del PIB por debajo de la Estados Unidos.

Menos de dos años después, la proporción de deuda pública/PIB  de España  rebasó la de Estados Unidos, no por el gasto despilfarrador, sino porque el intento de recortar la deuda pública directamente resultó en una mayor caída del PIB español, así que su proporción de deuda pública aumentó. Estados Unidos, por otro lado, dejó que su déficit alcanzara niveles mucho mayores, y el retorno del crecimiento de la economía significó que la proporción de deuda pública cayera.

Gráfica 16: La deuda pública de EE. UU. se ha estabilizado mientras que la de Europa  se ha incrementado

Fuente: elaboración propia

 

Entonces ¿por qué ha fallado la austeridad? Porque toda la premisa detrás de ella -que los gobiernos deberían esforzarse por tener presupuestos balanceados- es falsa. Y es fácil explicar por qué con un simple experimento mental.

Divida un país en dos sectores: el sector privado y el sector público (ignore el sector externo por ahora). Imagine que el gobierno decide tener un superávit -de tal forma que los impuestos del gobierno al sector privado excedan los subsidios pagados a éste por el gobierno- Esto significa que el sector privado debe tener un déficit con el gobierno. Llame a la diferencia entre los impuestos y los subsidios NetGov. Esto significa que el superávit del gobierno de NetGob tiene que coincidir con el déficit del sector privado por exactamente el mismo monto, como se muestra en el cuadro  17.

Cuadro 17: Una representación de la economía de 2 sectores

Fuente: elaboración propia

¿De dónde va a sacar el sector privado el dinero necesario para financiar el superávit del gobierno?

Puede agotar su reserva existente de dinero, pero eso significa un sector privado hundido, lo cual es lo opuesto a por qué los gobiernos eligen tener superávits, ya que ellos creen que tener un superávit es el “manejo económico adecuado”. Así que para que el gobierno muestre un “manejo económico adecuado” mientras tiene superávit, el sector privado tiene que producir de alguna forma no sólo el dinero suficiente para financiar el superávit del gobierno, sino también el suficiente para permitir que la economía crezca al mismo tiempo.

¿Cómo puede hacerlo?

Existe sólo un método. El subsector no bancario tiene que pedir prestado el dinero del subsector bancario. Así que necesitamos un modelo de 3 sectores, con un sector no bancario pidiendo de los bancos. Llame al flujo de fondos del sector bancario al no bancario NetLend. Entonces para que el gobierno tenga un superávit, y para que el sector no bancario crezca al mismo tiempo, el sector bancario tiene que tener un déficit: los nuevos préstamos (dinero saliendo del sector bancario) tienen que exceder las amortizaciones y los intereses (dinero entrando al sector bancario). Esta situación se muestra en el cuadro 18.

Cuadro 18: Un modelo de 3 sectores explica cómo el  sector privado puede financiar el superávit del sector público y seguir creciendo.

Fuente: elaboración propia

Esta situación obviamente no es sostenible por siempre. El sector privado, la parte de la economía que produce el PIB, está creciendo a tasa de  NetGov + NetLend, pero su endeudamiento con el banco está creciendo a una tasa más alta que NetLend (porque NetGov es negativo). Así que para alcanzar la combinación de una economía creciente  y un superávit en el sector público, la tasa de crecimiento de la deuda del sector privado tiene que exceder la tasa de crecimiento de la economía. En otras palabras,  tener un superávit público no es un “buen manejo económico”. En cambio, es una forma de sentar las bases para futuras crisis económicas cuando el sector privado deje de pedir prestado.

Cuando esto pasa, NetLend se vuelve positivo: los pagos de intereses más los pagos de préstamos exceden los nuevos préstamos. Si el gobierno insiste en seguir teniendo un superávit en esta situación, entonces el sector privado tiene que incurrir en un déficit: la reserva de dinero del sector privado tiene que estrecharse, conforme los impuestos pagados al gobierno exceden los pagos del gobierno, y las amortizaciones de las deudas existentes exceden los nuevos préstamos, como se muestra en la figura 19.

La única forma de equilibrar las cuentas con bancos y el sector público tomando dinero del sector privado, es contrayendo al sector privado –el crecimiento económico tiene que caer.

Cuadro 19: La austeridad lleva a una contracción de la economía

Fuente: elaboración propia

Esto no es sólo un ejercicio hipotético: es lo que ha logrado la austeridad en Europa. Insistir en un superávit público mientras el sector privado reduce sus deudas solo puede funcionar si la economía se contrae. Y las economías de España y Grecia en particular se han contraído en tanto el superávit público y el desapalancamiento del sector privado han sacado dinero de la economía.  En contraste, los déficits públicos y el préstamo neto en Estados Unidos están inyectando dinero a la economía, permitiéndole crecer (véase cuadro 20).

Cuadro 20: Europa encerrada en el desapalancamiento mientras USA se reapalanca

Fuente: elaboración propia

La única forma en que la austeridad puede funcionar es si el sector externo -el que hasta ahora hemos ignorado- tiene un superávit. Llame a la balanza de pagos NetExt. Los bancos, el gobierno y el sector privado pueden tener superávit si NetExt es más grande que el superávit público y la escala de desapalancamiento del sector privado.

 

Cuadro 21: La única forma en que la austeridad puede funcionar  — si las exportaciones netas son muy grandes

Fuente: elaboración propia

Eso es mucho pedir, y en Europa esto se ha vuelto más difícil por el euro. Si Grecia o España tuvieran su propia moneda, entonces podrían devaluarla y volver sus exportaciones (e industria de servicios) más competitivas. Pero al estar encerrados en el euro, la única forma que España y Grecia pueden usar la competencia en el precio para incrementar sus exportaciones y reducir sus importaciones es si los precios en Grecia y España cayeran en comparación con los precios en cualquier otro lugar, en otras palabras, si experimentaran una deflación.

Pero la deflación vuelve a la deuda una carga peor, y es un resultado de la política que la Unión Europea está tratando de evitar. Como era de esperar, con la política equivocada de austeridad, la deflación es un resultado que la Unión Europea realmente está alcanzando: la tasa de inflación en toda el área del euro es de sólo medio punto porcentual y cayendo, mientras que Grecia, España e Italia están todas en territorio negativo (véase cuadro 22).

 

Gráfica 22: La Unión Europea está alcanzando lo que trata de evitar: la deflación.

Fuente: elaboración propia

La austeridad ha sido un fracaso económico y un desastre político, así que no es de extrañar que los griegos parezcan rechazarla. Si elijan a Syriza el 25 de enero,[5] entonces puede desencadenar una secuencia de eventos que lleven a la abolición del euro. Aunque esto causaría caos y pena en el futuro inmediato, sería preferible a la depresión permanente que la Unión Europea ha infligido al sur de Europa.

Vivienda: las angloburbujas divergen

Uno de los grandes mitos de la economía convencional es que la gente es hiper racional y aprende de sus errores, de tal forma que nunca los repiten. En cambio, más de una década después de una crisis causada por la burbuja hipotecaria, el FMI reporta que hay una burbuja hipotecaria global.

¿Qué causa las burbujas hipotecarias? En una palabra: apalancamiento. Mientras más bancos quieran prestar para financiar la vivienda, más se elevan los precios de las casas.

Dado el daño que la explosión de la burbuja subprime causó a la economía global, uno podría esperar que los gobiernos hayan hecho algo para hacer que los bancos dejen de prestar excesivamente para la vivienda. Pero de hecho, ha pasado lo opuesto: han aprendido que si quieren estimular la economía, la forma más fácil de hacerlo es estimulando la formación de una burbuja hipotecaria.

Esa es la razón por lo que la economía de Inglaterra ha ido bien superficialmente: el esquema “ayudar a comprar” -el cual preferimos describir como “ayudar a vender”- ha introducido miles de millones de dinero generado por las hipotecas a la economía inglesa, elevando tanto la economía como los precios de las casas en el proceso. Ya que el esquema fue lanzado (apropiadamente el Día de los santos inocentes en 2013) los precios de las casas inglesas han estado de juerga, elevándose 16% en sólo 20 meses- véase cuadro 23.

Gráfica 23: Las burbujas hipotecarias se generalizan menos de una década después de la crisis causada por la burbuja hipotecaria

Fuente: elaboración propia

Sin embargo, el vínculo  entre la deuda hipotecaria y el aumento de las hipotecas es tenue, suficientemente tenue para que los gobiernos y los economistas convencionales lo pierdan. No es el nivel de hipoteca lo que causa el nivel de los precios de las casas, sino la aceleración de la hipoteca lo que causa el cambio en los precios de las casas (la lógica es la misma que para los precios de las acciones). Para que el precio de las casas se mantenga constante, el flujo de demanda nueva de vivienda debe igualar el flujo de casas puestas a la venta. El flujo de nueva demanda es aplastante dado el nivel de financiamiento, así que existe una relación entre el cambio en la hipoteca y el nivel de precios de las casas. Existe entonces una relación entre la aceleración de la hipoteca y el cambio en los precios de las casas.

Gráfica 24: Deuda hipotecaria decreciente en todos lados menos en Australia

Fuente: elaboración propia

Esto explica la aparente paradoja entre las gráficas 23 y 24: la elevación de precios de las casas ocurre a pesar de los niveles decrecientes de deuda de las familias en todos lados (excepto Australia). No parece haber relación entre los niveles de deuda de las familias y los precios de las casas.

Sin embargo, la relación entre la aceleración de la deuda hipotecaria y el cambio en los precios de las casas es fuerte en los 3 países, véase los siguientes 3 cuadros:

  • El cuadro 25 señala que la tasa de cambio del precio de las casas caerá en USA en 2015, y posiblemente se vuelva negativa.
  • El cuadro 26 señala que la burbuja hipotecaria seguirá en Inglaterra en 2015.
  • El cuadro 27 señala que la tasa de crecimiento de los precios de las casas en Australia caerá en 2015.

 

Gráfica 25: El cambio de los precios de las casas va a la baja en EE. UU. Correlación 0.86

Fuente: elaboración propia

 

 

Gráfica 26: Precios de las casas manejados en Inglaterra. Correlación 0.72 Fuente: elaboración propia

Gráfica 27: Aumento de los precios de las casas disminuido en Australia.  Correlación 0.68

Fuente: elaboración propia

Implicaciones para los mercados

Los elevados niveles de deuda privada alrededor del mundo son excesos por sí mismos en la estanflación económica y la fragilidad financiera. Los hogares bajo pesadas cargas de deuda y los inversionistas seguirán buscando utilidades. Ante la falta de una reducción en los niveles de deuda y desapalancamiento, misma que no está a la vista, suponemos:

Los bienes se seguirán deflacionando: El continuo declive de los bienes en general, y ahora precipitado declive en el petróleo, es un indicador importante de la débil demanda global. También puede indicar una burbuja especulativa ahora desconocida. Los productores de bienes estarán bajo presión. Al alto fondeo de bonos basura en el petróleo de los Estados Unidos podría crear riesgos de impago que se repitan tanto a lo largo del mercado de alto rendimiento como también sistemáticamente en instituciones financieras importantes (nótese que Goldman Sachs y otros recientemente han sido citados por el Congreso por manipular los mercados de bienes. Una adición de último minuto al presupuesto estadounidense extendió la protección al contribuyente a los bienes derivados).

Pronósticos oficiales y de consenso seguirán errando en su optimismo. Ocho años de  continuo superoptimismo deben haber llevado a más humildad entre los analistas. Más que informarse viendo a aquellos que estaban bien en sus predicciones, tanto sobre la Gran Crisis Financiera como la subsecuente estanflación; los economistas convencionales y los analistas siguieron confiando en sus modelos, y siguen culpando a los duendes en las sombras en vez de reconsiderar los supuestos clave o sus métodos.

Stress en los mercados financieros, conforme la búsqueda de utilidades se centra en los bienes financieros líquidos. Los “inversionistas” han sido alentados a convertirse en comerciantes de gran convicción.

Las tasas de interés no se elevarán. Si la Fed eleva o no sus tasas de fondos ligeramente, las tasas de interés en los bonos del Estado permanecerán bajos. Las expectativas de que las tasas se incrementen parecen ser muy agresivas aunque el mercado de bonos ahora parezca haber despertado a esto y a diferencia de hace un año, está estableciendo precios realísticamente a estos bienes depreciados.

La inestabilidad incrementará debido a las bajas tasas de interés llevadas al mercado inmobiliario y las naciones productores de bienes. China, Australia e Inglaterra, en particular, están sujetas a aparentes burbujas de viviendas. Los mercados emergentes y las naciones productoras de bienes soportaron una afluencia de capital y ahora están experimentando debilidad conforme este capital sale.

La inflación seguirá baja en Europa y EE. UU. Hasta que el ingreso real se eleve, no existe presión a la alza de la demanda ni amplia presión a la baja del desapalancamiento de la deuda. La deflación actual en los bienes reales está cubierta por el dinero fácil de los mercados financieros. Los niveles de deuda privada masiva predisponen al mundo hacia la deflación en vez de la inflación.

Subyacente al panorama está la falta de ganas o inhabilidad del mundo para lidiar con esta enorme carga de deuda privada. Las posibilidades de depreciaciones o de endeudamiento y gasto público que reducirían el tamaño relativo de la deuda privada a través del crecimiento o la inflación son poco prometedoras. Un cambio en las políticas fiscal y monetaria, incluso después de más de 5 años de inefectividad, es poco probable. La creciente desigualdad en muchos países, el resultado de ingresos estancados en un piso bajo y de precios de bienes apoyados artificialmente en la cima, ya está generando descontento. El cómo los aspectos sociales y políticos juegan no es susceptible a la predicción. Aunque permanece un potencial de crecimiento de corto plazo dentro de los Estados Unidos, la base de referencia es una economía que se balancea por el fondo con riesgo de fluctuaciones, aunque se beneficie de un resurgimiento de la demanda financiada por la deuda privada en el futuro inmediato.

[1] El presente artículo corresponde a un reporte publicado por el autor para IDEAeconomics (Instituto para el análisis de economía dinámica) es un think tank dedicado a sensibilizar acerca de la importancia de la deuda privada en la economía, y a la reforma de la teoría y política económica. Publicado con el permiso del autor.

[2]Traducido por Dario Ibarra Zavala y Noemi Solis Ponce. Dario Ibarra Zavala es profesor de tiempo completo en la UAP Nezahualcóyotl, perteneciente a la Universidad Autónoma del Estado de México. Noemi Solis Ponce es docente en la Licenciatura de Comercio Internacional por la UAEMEX.

[3] Director de Economía en el  Instituto de Análisis de Economía Dinámica (IDEA) y Director de la Escuela de Economía, Historia y Política en la Universidad de Kingston

[4] Ver por ejemplo, capítulo 12 a 14 de Desenmascarando a la Economía, el emperador desnudo de las Ciencias Sociales, LAES, 2014.

[5] El presente artículo se escribió antes enero de 2015, la publicación corresponde a abril de 2015, por lo que la referencia corresponde al pasado.

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