Del Grameen Bank a las empresas sociales | Debate Económico 10

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Del Grameen Bank a las empresas sociales, el compromiso de un hombre en la lucha contra la pobreza en el mundo

Jaime Llanos Martínez

Tal vez la única manera de combatir efectivamente la pobreza sea actuando familia por familia y a distancia tanto del Estado como de las instituciones de caridad.

 Muhammad Yunus

El microcrédito se desarrolló de manera significativa gracias al profesor Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz en 2006, el profesor Yunus analizó el modelo económico de las mujeres artesanas pobres, que era ineficaz e improductivo, y decidió elaborar una respuesta institucional para ayudar a estas personas, así creó el Grameen Bank, el primer banco de microfinanzas modernas; derrumbó la lógica financiera vigente y los prejuicios de los bancos tradicionales al proveer la prueba de que las personas pobres son muy fiables, que la mayoría de ellas reembolsa sus préstamos y que están en condiciones de pagar tasas de interés que les permitieran a las instituciones microfinancieras cubrir sus costos.

Probablemente la mayor influencia para crear Bank Grameen está en su viaje en 1965 a los Estados Unidos, becado por la fundación Fulbright, primero llegando a la Universidad de Colorado en Boulder, y en otoño de ese mismo año asistiendo a la Universidad de Vanderbilt en Tennessee, en donde hasta seis meses antes de su llegada existía la segregación racial; sin embargo, el destino le tenía reservado un lugar especial al ser ubicado en el programa conducente al lograr el título de doctor teniendo como tutor a Nicholas Georgescu-Roeger.

“Me enseñó lecciones sencillas que nunca he olvidado y modelos económicos precisos que acabarían ayudándome a erigir Grameen. A través de él, me di cuenta de que apenas hacía falta memorizar fórmulas económicas y de que era mucho más importante comprender los conceptos subyacentes que hacían que aquéllas funcionasen. Él también me enseñó que las cosas nunca son tan complicadas como parecen. Sólo nuestra arrogancia nos impulsa a buscar respuestas innecesariamente complejas para problemas que en realidad son simples” (Yunus, 2008; 50).

La Banca de los Pobres en Bangladesh es uno de los proyectos más importantes que han surgido a lo largo del tiempo, puesto que está dirigido a ayudar a los pobres. Muhammad Yunus, economista, crea en 1976 el Banco de los Pobres, una institución sin ánimo de lucro que ha salvado de la miseria a cientos y miles de sus compatriotas (Yunus, 2006). El economista crea esta institución financiera cuando él impartía clases en la Universidad de Bangladesh. Cuando terminó de dar su clase se preparaba para salir camino a su lugar de origen, en ese trayecto se encontró a una persona en la calle vendiendo cortinas de bambú a un  precio bastante bajo, ya que su trabajo no era tan reconocido ni bien pagado; en realidad el costo por su trabajo era una miseria con la cual no podían subsistir diariamente, Yunus al ver este tipo de situación saca dinero de su bolsillo y le presta muy amablemente dinero a esta trabajadora, ella muy formalmente queda con él de devolverle el dinero con trabajo, inclusive le sugirió firmar algún documento en garantía de su compromiso de devolverle el dinero; Yunus enseguida le contesta que no era necesario, que para él lo único que valía era la palabra de las personas comprometidas. “Para el Banco Grameen los microcréditos son una arma para luchas contra la pobreza”.

Según Yunus todos los hombres tienen una habilidad o un instinto de supervivencia, no necesitamos enseñarles cómo sobrevivir, sólo necesitamos poner a su alcance los recursos financieros necesarios para que ellos mismos puedan desarrollar y poner en práctica las habilidades que ya tienen” (Calderón, 2002), de esta manera es que surge esta idea por parte de Yunus apoyado por sus alumnos de la universidad, puesto que el trabajo fue arduo al realizar un estudio por todas y cada una de las regiones en Bangladesh midiendo a su vez el nivel de pobreza en la que se encontraban estas personas “El sistema en el que vivían los bangladeshís no les permitía ahorrar ni una sola peseta para mejorar sus niveles de vida. Los prestamistas informales se aprovechaban de la situación pidiendo elevados tipos de intereses que oscilaban entre el 10 % al mes llegando incluso hasta el 10 % semanal” (Calderón, 2002), por todo esto es que recurrían a mal baratar su trabajo conformándose con una mala paga haciéndolo sólo por necesidad, pues sus familias tenían que tener algo que poder llevarse a la boca.

Cuando Yunus arranca este proyecto asistió a las diferentes instituciones bancarias para pedir su ayuda, y éstos por supuesto se negaron argumentando que ellos no podían arriesgarse a prestar dinero a las personas que no tuvieran algo que dejar en garantía, ya que los intereses de las instituciones financieras se podían ver en riesgo por tal motivo es que se negaron rotundamente. Debido al éxito no obtenido, Yunus decide que con su dinero él iba a arrancar este proyecto y dependiendo del éxito que éste tuviera, poco a poco se iban a beneficiar a más y más personas. Con el paso del tiempo este programa de ayuda a los más necesitados empezó a tener mucho éxito, ya que cada vez eran más y más los préstamos otorgados.

Al ver el gran impacto que esto causó a la sociedad, las instituciones financieras se echaron parar atrás en su respuesta dada al economista, pues vieron que de este tipo de ayudas podían obtener grandes beneficios; por tal motivo acudieron a Yunus para ofrecerle ahora ellos su ayuda y él amablemente aceptó con la finalidad que se extendieran los programas de apoyo a la sociedad a todos los rincones de Bangladesh. En general el Banco de los Pobres ha sido un gran éxito y ha ayudado a un buen número de personas con el propósito que puedan tener trabajos dignos, y ser autosuficientes para que a su vez puedan ser generosos con otras personas.

Las ideas que se imponen en una sociedad en relación a la diferencia de género son muy marcadas, pero los resultados de estos programas muestran lo contrario, pues se tardó seis años en que se equilibraran los préstamos que se daban a hombres y mujeres. El Banco Grameen es la institución más estudiada y el proyecto de investigación más grande del mundo. Algunos de los estudios que ahí se llevan a cabo son  muy rápidos, otros son continuos y duran varios meses o un año, pero el resultado de todos es muy satisfactorio, porque todos los investigadores hallan que los ingresos de los prestatarios aumentan de forma continua, y que los niños de estas familias están avanzando en muchos aspectos, especialmente en términos de nutrición. La nutrición en las familias del Banco Grameen es mucho más alta que en las otras familias. Se ha demostrado una y otra vez. La mortalidad infantil es muy alta en Bangladesh, pero los estudios demuestran que se ha reducido en un 37 por ciento a lo largo de un periodo de diez años. Éste no es un programa de salud, ni un programa dedicado a la infancia, pero se crea algo en el sistema que ha hecho reducirse la mortalidad infantil sistemáticamente. Las condiciones de la vivienda en familias del Banco Grameen también son mucho mejores que las condiciones en otras familias, porque el banco también ofrece préstamos para la vivienda.

“Las condiciones de la vivienda en familias del Banco Grameen también son mucho mejores que las condiciones en otras familias, porque el banco también ofrece préstamos para la vivienda. Cuando quisimos ofrecer este tipo de préstamos, todo el mundo decía: “Están locos. Dar préstamos para comprar una vaca es suficiente, pero si dan préstamos para la vivienda será un desastre. Una vaca da leche y se paga el préstamo vendiendo la leche, pero una casa no da leche. ¿Cómo se va a pagar el préstamo para la vivienda?” Insistí en que la forma en que vive la gente pobre –techos con goteras, suelos de lodo– perjudica la productividad. Si tuvieran un buen techo y un suelo seco, las mismas personas podrían trabajar más y cambiar sus vidas. Introduje el préstamo para la vivienda en 1984 y tuvo una gran acogida por parte de la gente. Cuando hablo de préstamos para la vivienda no hablo de grandes cifras sino de cantidades muy pequeñas. Cuando empezamos, estos préstamos sólo eran de cien dólares y paulatinamente han ido aumentando hasta seiscientos dólares: una enorme cantidad de dinero para ellos, con la que construyen casas bonitas. Se sorprenderían ustedes de cómo esta cantidad de dinero puede dar lugar a una casa tan bonita, con un techo de estaño, cuatro pilares de hormigón, una letrina y un acceso al agua potable. Todo eso sale de los préstamos para la vivienda de entre trescientos y seiscientos dólares” (Yunus, 2006).

El Banco de los Pobres es una vía que les permitió a los más pobres de Bangladesh  acceder a créditos para generar auto-empleo, respaldados más en la confianza que en garantías, una opción impensable antes de la consolidación de este modelo. Hoy, el banco tiene 1400 sucursales y 13100 empleados; ha recuperado el 98,89% de sus préstamos, tiene 6.5 millones de prestatarios —96% de ellos es de género femenino— y su operación se ha copiado en más de 100 países. Más que el efecto de transformación de los microcréditos lo que parece florecer es la organización social, que puede ser desde la colaboración comunitaria hasta la organización productiva en cooperativas, es decir, que el microfinanciamiento por sí mismo parece no tener los supuestos efectos milagrosos que algunos le atribuyen, más bien es una semilla sembrada que depende de una gran variedad de elementos para que pueda florecer, y por citar sólo a dos organizaciones Compartamos Banco y Pro Mujer que operan en México, sin duda su operación ha sido inspirada en el Grameen Bank.

Las mujeres primero

Cuando comenzó el trabajo de Muhammad Yunus, quiso asegurarse absolutamente de que la mitad de los prestatarios fueran para las mujeres. Tomar la decisión fue mucho más fácil que ponerla en práctica, ya que no se creía del todo que este nuevo proyecto fuera a dar resultados en lo población más vulnerable, como es el caso de las mujeres. Cuando Yunus acudió a los pueblos a poner en marcha este proyecto, las mujeres lo miraban con cierta desconfianza, pues pensaban que las podía meter en líos, siendo que lo único que buscaba era darles la posibilidad de tener una mejor calidad de vida. Las ideas que se imponen en una sociedad en relación a la diferencia de género son muy marcadas, pero los resultados de estos programas muestran lo contrario.

De 1976 a 2015 el concepto de Grammen Bank ha tenido notable evolución y esto también es debido a las ideas innovadoras de Muhammad Yunus, que ha puesto en el centro del debate a las empresas sociales -concepto muy diferente a las empresas socialmente responsables- este nuevo tipo de empresas se mueven en un intervalo entre las empresas sin fines de lucro y las empresas privadas como las conocemos. La empresa social requiere utilidades para sobrevivir y crecer, pero busca beneficiar a sus trabajadores y a sus clientes; no es la alta rentabilidad lo que mueve a la empresa,  y esto ya es una realidad con la asociación Danone Comunities con Grammen Bank para elaborar yogur con alto contenido nutricional a bajo costo y comercializado por mujeres socias de la banca de los pobres.

La empresa social debe ser una parte esencial de la fórmula de crecimiento porque beneficia a la masa de gente que de otro modo estaría desconectada. Y cuando la gente está energizada, así lo está la economía. Mediante acceso a crédito, mejores servicios de salud, mejor nutrición, educación de alta calidad y tecnología de información moderna, los pobres serán más productivos. Ganarán más, gastarán más y ahorrarán más –para beneficio de todos, ricos y pobres por igual” (Yunus, 2010; 210).

Probablemente esta sea la semilla de empresas con rostro humano, y en México Bonafont Garrafones y Fundación Porvenir, a través de Danone Communities, han impulsado el proyecto de Agua Eco Alberto que consiste en dar financiamiento y trabajar en conjunto con la comunidad de El Alberto en el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo, para brindar agua de calidad a un precio accesible al capacitar a 200 mujeres indígenas en la administración de su nuevo negocio (sistema de venta y lavado de los garrafones), mejorando sus condiciones de vida, generando fuentes de ingreso autosustentables y vendiendo el agua purificada de calidad Bonafont en pequeñas tiendas a menos de una tercera parte del precio que tiene un garrafón Bonafont.

Referencias

  • Calderón Lacalle, Maricruz (2002). Microcréditos. De pobres a empresarios, Ed. Ariel, Barcelona.
  • Yunus, Muhammad (2006). El Banco de los Pobres. Conferencia Magistral dictada por, Muhammad Yunus en la Fundación Rafael del Pino en Madrid, en http://www.revistafuturos.info/futuros13/banco_pobre.htm

Consultada 28 de agosto de 2011.

  • Yunus, Muhammad (2008). El banquero de los pobres, los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo. Editorial Paidós, Madrid,
  • Yunus, Muhammad (2010). Empresas para todos, hacia un nuevo modelo de capitalismo que atiende las necesidades más urgentes de la humanidad. Grupo Editorial Norma, Bogotá.
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